viaje san francisco californiaAl llegar a la ciudad que dicen que es el alma de California (EE UU), o sea, San Francisco, uno tiene la sensación de haber estado antes allí, de pisar tierra conocida. Siempre sucede y la razón de que así sea es clara y sencilla: hemos conocido San Francisco mil veces en películas, documentales, fotografías, noticiarios…Total, que, al aterrizar en la ciudad, todo viajero ya tendrá unos lugares que visitar que conocer y cosas apuntadas para hacer: el puente Golden Gate, la antigua cárcel de Alcatraz, subir en tranvía….O sea, que antes de llegar, ya sabemos que tendremos mucho que ver y de hacer, así que habrá que organizarse…¿y qué mejor forma de planificar la visita que elegir un sitio por el que empezar?. Ese lugar bien podría ser la inmensa plaza de Union Square, en el mismo corazón de la ciudad, y rodeada de prestigiosos hoteles en los que alojarse, lujosas tiendas en las que cotillear (y los afortunados, comprar), interesantes galerías de arte contemporáneo que visitar. Desde aquí, prácticamente se podrá ir andando a la mayoría de los lugares más emblemáticos de San Francisco (no decir Frisco, si no queremos que los lugareños nos miren con mala cara.

Parece mentira que en una ciudad de población relativamente mediana (aproximadamente, 800.000 habitantes) pueda convivir tal amalgama de culturas, procedencias, acentos. Mientras se camina por las calles de esta urbe del oeste de los EE UU entre modernos rascacielos, viviendas estilo civic beatiful –inspiradas en Roma y Grecia- o missión revival -recreación de las haciendas de los primeros colonos españoles que aquí se asentaron-; y volúmenes integrados en la naturaleza –al estilo del célebre arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright-, el caminante va descubriendo, por ejemplo, que un 33% de los habitantes de San Francisco son de origen asiático…la mayoría chinos que llegaron aquí atraídos por la fiebre del oro –en 1849- o tratando de buscar trabajo en la construcción del ferrocarril. Unos y otros fundaron Chinatown, una verdadera ciudad dentro de otra ciudad y que, según dicen, representa la mayor comunidad de chinos…fuera de China. Templos taoistas y buditas, carteles escritos en cantonés o en mandarín, salones de te….hasta galletitas de la suerte, con mensajes que predicen el futuro –los interesados, pasarse por el número 56 de Rose Alley, donde las elaboran-. Incluso, según se cuenta, podría haber sido este Chinatown el que viera nacer uno de los que, hoy en día, está considerado cómo uno de los platos nacionales chinos: el chop suey. Un cocinero que daba de comer a los chinos que trabajaban en el tendido del ferrocarril, y viendo la posibilidad de ahorrar, aprovechando los restos de verduras y cerdo sobrantes de otras comidas, decidió guisarlos…y servirlos en la mesa de los obreros chinos.

Siguiendo con los acentos cosmopolitas que habitan la ciudad, y no lejos de Chinatown, el viajero encuentra North Beach (con preminencia del acento italiano) y la colina de Telegraph Hill (una de las cuarenta y tres hills de la bahía), desde donde se abrazan unas hermosas vistas de la bahía…y se descubre, allá en Russian Hill, el perfil de una de las calles más célebres del mundo: Lombard Street –ocho curvas en menos de 500 m y un desnivel del 27% (que levante la mano quien no haya visto, en alguna peli, una persecución de coches rodada en estas cuestas)-.

Viaje a San Francisco Estados UnidosEl antiguo puerto pesquero, una sucesión de restaurantes –aquí queda el célebre café Buena Vista- y tiendas de souvenirs, queda a los pies de Russian Hill. Merece la pena acercarse, muy de temprano para ver el trabajo de los pescadores, ofertando el pescado recién traído del mar… o para visitar la colonia de leones marinos que, en libertad, aquí vive. Protegidos y sin depredadores, estos mamíferos marinos han consolidado una extensa y ruidosa colonia.

Desde aquí, y tomando la carretera SF Muni Route 30, se llega al extremo sur del famoso Golden Gate, ese puente tan peliculero… casi tanto cómo la cercana, y otrora inexpugnable, isla-presidio de Alcatraz o The Castro, el barrio gay por referencia de la ciudad.