Colón llamó a estas islas ancladas en el mar de Caribe las Once Mil Vírgenes, en honor a otras tantas vestales que acompañaron a Santa Úrsula en su martirio… aunque, en este caso, el número de islas se redondeé en la cincuentena…quince de ellas habitadas.

Después de los españoles, pasaron por aquí, holandeses –en breve estancia- y británicos…que fueron los que se quedaron con unas islas que, aún hoy, mantienen bajo su soberanía –la otra parte del archipiélago fue danesa, hasta que Estados Unidos la compró por 17 millones de dólares-.

Hoy paraíso fiscal y centro turístico, las Islas Vírgenes Británicas (los ingleses, aficionados a las siglas, las llaman BVI –British Virgin Islands- fueron, durante los siglos XVI y XVII, refugio de los piratas ingleses y holandeses que atacaban a los galeones españoles… algo, lo del refugio pirata, que, en el fondo, tampoco ha cambiado demasiado. Un ejemplo es que aquellos sanguinarios han acabado convertidos en héroes populares locales…y hasta la búsqueda de los tesoros que, supuestamente, escondieron en calas y cuevas reclamo turístico. ¿Quién sabe si aún quedan tesoros por descubrir?

Sea cómo fuere, y cómo la ilusión siempre debe ser lo último en perderse, bien merecería la pena empezar la búsqueda por la isla de Tórtola, la principal del archipiélago…y, si no se encuentra un cofre lleno de monedas, siempre se descubrirá un conjunto de fabulosas playas y calas tan al gusto de navegantes cómo Cane Garden Bay, Brewers Bay o Soper’s Hole.

Para quien sea de la afición de saber de la vida de los famosos (y millonarios), acercarse a sus modos de vida e intentar su encuentro, North Sound es su lugar. Aquí, está Necker Island, el refugio caribeño del magnate de Virgin Richard Branson, que acostumbra a pasar temporadas en su gran yate Elisabeth recibiendo a personajes que van desde Mike Jager hasta Bill Gates. La isla es Virgen Gorda, la segunda en extensión de todo el archipiélago y lugar de refinamiento y exclusividad.

¿Y quien no quiera ir a la caza de ricos y famosos?

Bueno, para ellos están islas cómo Anegada o Jost Van Dyke, a las que suelen buceadores y buscadores de tesoros en pos de los muchos pecios hundidos en su impresionante barrera de coral…o de las fabulosas cuevas que aquí esperan. En realidad, aquí hay más de cien lugares de buceo, algunas de tan renombre mundial cómo son el sur del canal Sir Francis Drake; Wresk Alley, al suroeste de Cooper Island; la playa Devil’s Bay (isla Virgen Gorda), en cuyas profundidades se pueden observar las Twin Towers, dos formaciones monolíticas que se elevan 27 m desde el fondo del mar; la isla de Ginger…

Para disfrutar de esos pequeños placeres de la vida, visita imprescindible es el buque velero William Thornton, de 1915, convertido hoy en un restaurante, The Bigh… o los cócteles que preparan en Pirates Bight, uno de esos chiringuitos tan divertidos y propios de estas islas de piratas.