Florencia, la capital de la Toscana, guarda una riquísimo legado arquitectónico renacentista que decora calles, plazas y su bello casco viejo, declarado Patrimonio de la Humanidad. Convive a la perfección con restaurantes de moda y galerías de arte contemporáneo que se cuelan entre sus bellos puentes. Si dispones de poco tiempo, te proponemos una ruta para descubrir Florencia en un viaje de 48 horas.

Florencia

Primer día: monumentalidad a raudales

La mejor forma de conocer la esencia de Florencia es adentrándose en el esplendor de la Galleria degli Uffizi. Alberga las colecciones pictóricas más ricas del mundo, pero la más popular es la dedicada al Renacimiento italiano (movimiento artístico que surgió en esta ciudad en la segunda mitad del siglo XIV), que guarda obras de Leonardo da Vinci, Botticelli, Rafael, Tiziano o Miguel Ángel.

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A sus espaldas se encuentra el barrio de Santa Croce, decorado por numerosos monumentos que merece la pena ver, como la basílica de la Santa Cruz (Santa Croce en italiano) y donde se encuentra la Galleria dell’Accademia. Esta galería es el segundo museo más visitado de Florencia, ya que allí se encuentra El David, la escultura cumbre de la obra de Miguel Ángel y una de las obras maestras del Renacimiento, según la mayoría de los expertos.

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Nuestra siguiente parada es la catedral de Santa María del Fiore, conocida como el Duomo. Es el monumento religioso más representativo de la ciudad y máximo exponente del gótico y primer Renacimiento italiano. Destacamos la bella cúpula de Brunelleschi que la corona y su enorme Campanile di Giotto, desde cuyas alturas disfrutarás de una panorámica única. Al lado de esta se encuentra el Battistero di San Giovanni, con sus populares puertas de bronce.

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Callejeando por el centro de la ciudad, llegarás a la Piazza della Repubblica. Esta plaza es de origen romano y está presidida por la Columna de la Abundancia (una columna del antiguo mercado que marca el lugar donde se cruzaban las principales calles romanas) y rodeada de numerosas cafeterías donde puedes aprovechar para disfrutar de un gelato artesano. Muy cerca, está la Piazza della Signoria, presidida por una de las esculturas más importantes de la urbe: el monumento al dios Neptuno. Enfrente está el Palacio Vecchio, cuyo interior guarda una rica colección de obras de Miguel Ángel, Vasari y Bronzino. Continuamos el paseo hasta la Basílica de San Lorenzo, una de las más antiguas de Florencia, con bello interior renacentista.

Segundo día: el otro lado del río

Empezaremos nuestro segundo día en Florencia al otro lado del río Arno, cruzando el puente Vecchio, uno de los más representativos de la ciudad que data de 1345, lo que lo convierte en el puente de piedra más antiguo de Europa, conocido también por los joyeros y orfebres que ocupan sus “casas colgantes” en la actualidad.

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Al otro lado del puente se encuentra el barrio de Oltrarno. Aquí rebosan tesoros arquitectónicos, como el Palazzo Pitti; un palacio renacentista que en la actualidad alberga la Galleria Palatina, con importantes colecciones de arte, escultura y pintura y a cuya salida se encuentran los imponentes jardines de Bóboli. En este barrio también podremos ver la Basílica de Santo Spirito, los frescos de Masaccio y los palazzos que se sitúan a lo largo de la Via Maggio.

La oferta hotelera en Florencia es muy variada. Busca el hotel que más se adecue a lo que buscas y descubre la antigua capital más bella de Italia.