Ciudades Turismo cultural

Ver Bilbao en dos días

Bilbao es modernidad, pero también tradición. La ciudad de la ría, industrial hace años, ha sabido reconvertirse para llegar a ser una villa llena de vida y de rincones interesantes. Desde el Guggenheim pasando por la Basílica de la Virgen de la Begoña y por supuesto, sin olvidar, su casco antiguo y sus bares de pinchos, Bilbao os espera para ofreceros dos días llenos de experiencias.

Bilbao

Primer día

Lo mejor será que toméis un buen desayuno, a lo grande, porque os espera un día de trajín por las calles de Bilbao. Una idea es comenzar por el Casco Viejo, junto a la iglesia de San Nicolás. Desde allí podéis bajar por la calle Fueros hasta la Plaza Nueva. Aquí nació Bilbao, el de las Siete Calles (Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrenkale y Barrenkale Barrena).

En la Plaza Nueva, en el caso histórico, nació Bilbao.

Recorred su casco, disfrutando de lugares como la iglesia de los Santos Juanes o la misma Catedral de Santiago. La Catedral de Santiago posee una portada neogótica, aunque en su interior os esperan restos de gótico normando. Si salís por la puerta del claustro disfrutaréis de una portada plateresca del siglo XVI. Los horarios de visitas son de 11:00 a 13:00 y de 17:00 a 19:30, los días laborables y de 11:00 a 12:00, los festivos.

Tras visitar la catedral, se puede cambiar de ambiente llegando hasta el Mercado de la Ribera, situado en la calle de la Ribera. Este mercado lleva en activo desde el siglo XIV y siempre ha estado en este emplazamiento, junto a la ría. Lo mejor es visitarlo pronto para ver el ir y venir de vizcaínos que no faltan a la cita diaria para abastecerse de carnes, pescados, mariscos…

Quizá os entre el hambre, podéis retroceder de nuevo hacia la zona de la Plaza Nueva, allí se encuentran numerosos bares donde podréis tomaros tranquilamente un txacolí y un pincho… o dos. Si se os ha hecho más tarde, se puede comer en los alrededores también.

Pinchos en Bilbao

Tras un buen café, una nueva dirección: el Ensanche. Es la extensión natural de la villa de Bilbao. En el siglo XIX el Casco Antiguo se hizo pequeño y la ciudad creció en esta zona, al otro lado de la ría. Los culpables de su aspecto, además de la rica burguesía vasca de la época, fueron los arquitectos Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer.

Podéis abandonar el casco desde el Teatro Arriaga y cruzar el Puente del Arenal. Fijaros en la fachada de la Sociedad Bilbaína de la calle Navarra y seguid adelante hasta alcanzar la Plaza Circular.

Allí, está la Gran Vía de Bilbao, que bulle con comercios y bares. Recorred la zona, andando hacia los Jardines de Albia, donde os espera la Iglesia de San Vicente. Pasead mirando los detalles de los edificios ya que camuflados veréis una mezcla de estilos que van desde el modernismo, al arte franquista sin olvidar las últimas tendencias arquitectónicas.

Bilbao ofrece una mezcla de estilos arquitectónicos por sus avenidas y calles.

Bilbao

En este barrio de Bilbao se encuentra el Palacio Foral, el Museo de Bellas Artes o el Parque de Doña Casilda Iturrizar. El Museo de Bellas artes no es el museo más conocido de la ciudad, no obstante, es un centro centenario con más de 7.000 obras desde el siglo XIII hasta nuestros días. Se puede sacar un Bono Artean, mediante el cual la entrada conjunta para el Guggenheim y este museo cuesta 14 euros. El horario es de miércoles a lunes de 10:00 a 20:00. Cerrado los martes.

Tras un día movidito, podéis descansar en el hotel en Bilbao, un buen baño en la bañera de la habitación os relajará y preparará para el segundo día de turismo.

Día 2

Para empezar con ánimo y aprovechar el bono (si lo habéis sacado), sino comprad entrada, os proponemos empezar el día en Museo Guggenheim. Su arquitectura ya es en sí misma una obra de arte. Diseñado por Frank O. Gery es el emblema de Bilbao y de la modernidad. En su interior os espera una colección permanente de obras de la edad contemporánea y exposiciones temporales.

Bilbao

Tras empaparos de arte, podéis pasear por los alrededores del museo para hacer hambre hasta la hora de comer. Caminad por el Paseo Abandoibarra. Os podéis dirigir hacia la Universidad de Deusto, donde los edificios y los jardines crean una buena estampa. Para llegar tendréis que cruzar el Puente Pedro Arrupe, de madera y acero.

Regresad al otro lado de la ría, por alguno de los puentes que la pueblan. Si queréis conocer el pasado industrial, una idea es visitar el Museo Marítimo. También podéis visitar el Palacio Euskalduna y comprobar si hay algún concierto o actividad ese día.

Parad para comer, si no lo habéis hecho ya. Otro lugar curioso, es La Alhóndiga, a la que se llega por la Alameda Urquijo. Allí encontraréis un edificio renovado por completo bajo los parámetros de Phillipe Starck. Podéis sentaros en sus terrazas y tomar un café o un refresco.

Por último, no podéis dejar Bilbao sin visitar la Basílica de la Begoña. Por lo que significa para los bilbaínos y por su entorno. La iglesia es tardogótica. Subid para luego descender hacia el Parque Etxebarría, recuerdo del Bilbao industrial. Desde allí llegaréis hasta la plaza Quintana y al Ayuntamiento de Bilbao

El tiempo pasa muy rápido en una ciudad que no para nunca de moverse.

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