Berlín ha cambiado su cara en la última década y se ha convertido en un destino de primera en las agendas de los viajeros. Y es que la capital de Alemania es una mezcla de culturas, estilos y pensamientos, capaz de enamorar a todo tipo de viajeros, busquen lo que busquen. Con tres días podréis ver lo indispensable, pero Berlín da para mucho, así que habrá que regresar en el futuro.

Berlín

Día 1

Para aprovechar al máximo la ciudad habrá que madrugar, una costumbre alemana que pronto se os pegará. Tras un buen desayuno para coger fuerzas, lo mejor es que comencéis vuestra visita en el Mitte, el barrio central, en el que para ir encontrando los monumentos deberéis seguir los pasos de los caminantes en las calles Friedrichstraße y Unter den Linden. Allí os esperan varios indispensables de la capital. El primero de ellos la Puerta de Brandeburgo, símbolo de la ciudad, ubicada en la París Platz. Si venís de Unter den Linden y la atravesáis, llegaréis al Reichstag, el Parlamento Alemán. Para visitar su cúpula, hay que coger hora con antelación, así que reservad con tiempo porque merece la pena la visita.

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Tras disfrutarlo, podéis dirigiros hacia el Monumento del Holocausto (Denkmal für die ermordeten Juden Europas), una instalación conformada por más de 2.700 bloques de hormigón que buscan impresionar a los visitantes y hacerles reflexionar sobre la historia. Para seguir con esta dinámica, este mismo día os podéis acercar hasta la Topografía del Terror, un edificio que ocupa un solar donde estaba la antigua sede de las SS y que explica el terror nazi, sus causas y consecuencias. Una visita dura, que hay que hacer para conocer el pasado de Europa.

Tras estas experiencias un poco complicadas, vamos a cambiar el chip, aproximándonos a la cercana Postdamer Platz. Aquí os espera una zona moderna, llena de vida. La plaza fue totalmente derruida como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y a día de hoy alberga un centro comercial vanguardista, lleno de bares, restaurantes, cines y tiendas exclusivas. Aquí se celebra cada año la Berlinale y en sus instalaciones encontraréis el Museo del Cine.

Día 2

Hoy empezaremos también en la Avenida Unter den Liden, pero esta vez tomaremos la dirección contraria hacia la Isla de los Museos. Allí se localizan algunos de los mejores centros expositivos de Europa, destacando el Museo de Pérgamo con obras y monumentos tan importantes como el Altar de Pérgamo o las Puertas de Isthar de Babilonia. Podréis pasar varias horas descubriendo su patrimonio. Ya que estáis allí, no dejéis tampoco de visitar el Museo Nuevo que acoge, entre otras muchas piezas de arte, el busto de Nefertiti. En la Isla de los Museos también se sitúan la Antigua Galería Nacional, Museo Bode y el Museo Antiguo. Podréis pasar en ellos todo el día si queréis, pero si no, nuestra recomendación es que disfrutéis del de Pérgamo y del Nuevo, para después seguir la ruta hacia la Catedral.

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Tras descansar, podéis dirigiros hacia Alexanderplatz, una zona llena de movimiento y muy animada donde podréis comer o descansar. Allí, los que no tengan vértigo podrán subir a la Torre de la Televisión, que se levantó en 1969 y que a día de hoy sigue siendo uno de los edificios más altos de Europa. Si no os apetece, sentaros en alguno de los bancos de la plaza y observad el Ayuntamiento Rojo o pasead hasta el centro comercial de la parte trasera para conocer el famoso Reloj Mundial, que señala la hora de todas las ciudades del mundo.

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Tras este viaje a la Alemania comunista de la zona de la Alexanderplatz, podréis viajar más atrás en el tiempo en el distrito Nikolaiviertel, junto al río Spree. Se puede callejear por la zona para conocer los edificios de viviendas antiguos en los que hay tiendas y bares con encanto. Terminad el día allí con una jarra de cerveza en la mano.

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Día 3

La jornada empezará en el Checkpoint Charlie, una zona de paso en el Muro de Berlín que ha quedado en pie a día de hoy. Para entender qué fue el Muro de Berlín y las consecuencias para los vecinos de la capital germana, se puede visitar el Museo del Muro, donde hay explicaciones de esta construcción que estuvo en pie desde los años 60 y cuya caída cambiaría el rumbo de la Historia.

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Tras haberos empapado bien, coged el metro y acercaros hasta una parte muy interesante de Muro que todavía queda en pie: la East Side Gallery. Allí se pueden recorrer 1,3 kilómetros de muros pintados con graffitis que reflejan el sentir de los berlineses. Cabe destacar la famosa pintura del líder soviético Leonid Brezhnev besando a Erich Honecker, presidente de la República Democrática Alemana. Para sacar una foto tendréis que ser hábiles, ya que la zona suele estar a rebosar de curiosos.

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Tras recorrer esta zona, continuad el paseo cruzando el Oberbaumbrücke, el puente más conocido de Berlín, desde el que se puede disfrutar de una hermosa vista de la ciudad sobre el río Spree. Una vez al otro lado estaréis en uno de los barrios con más encanto: Kreuzberg. Aprovechad la mañana para patear sus calles y conocer sus atrevidos comercios y bares. Es una zona económica para comer y tomar un café antes de seguir nuestra marcha. Ya que estáis en el barrio os recomendamos la última visita del viaje al impresionante Museo Judío, una oda a la memoria que se inauguró en 2001 y que recorre la historia de este pueblo desde sus inicios a la actualidad.

Para acabar la escapada dirigiros hacia la Plaza Gendarmenmarkt, donde os aguardan sus iglesias gemelas y un espacio de gran belleza, donde no faltan los bares para tomar algo.

Tres días intensos en Berlín que os dejarán con muchas ganas de volver. Ahora es vuestro turno, ¿qué monumento, museo o espacio creéis que se podría añadir a esta lista?