“Allá donde fueres, haz lo que vieres” ¡Cuántas veces habremos oído esta expresión! Pero, ¿hay que hacerle siempre caso? Para nosotros la gastronomía es uno de los pilares fundamentales de los viajes, ya que a través de los sabores y las texturas de los platos se puede conocer mejor el destino. Así que suscribimos letra por letra la primera frase y para que disfrutéis al máximo de la experiencia gastronómica tanto como nosotros, aquí van algunos consejos para elegir qué comer en vacaciones.

gastro mercado del este

Huir de los sitios turísticos

A la sombra del turismo de masas han crecido como setas muchos restaurantes que ofrecen comida “típica” a alto precio y baja calidad. Por eso, lo mejor es cuando se decida comer o cenar, alejarse de los típicos sitios turísticos que huelen a comida congelada y prefabricada a kilómetros. Andad y recorred las calles menos principales y un poco más alejadas en busca de algún restaurante más auténtico.

Escuchar acentos

El mejor sitio para comer es aquel al que van los propios vecinos del lugar. Así que si pasáis por delante de un local y escucháis el acento de la zona o el idioma del país, no lo dudéis. Ahí seguro que se come bien o por lo menos la relación calidad-precio es la adecuada.

Reservar con tiempo

Otra opción es saber de antemano donde se va ir, ya que se ha consultado en varios blogs o foros de Internet sobre qué restaurantes en el destino son los más recomendables. Por eso, lo mejor es reservar para evitar quedarse con las ganas de degustar ese plato que se ha visto en la red social del restaurante.

Comer rápido, pero bien

A veces en los viajes no hay el tiempo suficiente para sentarse a la mesa y hay que recurrir a la llamada Fast Food. Tranquilos, no siempre tiene porque ser de mala calidad. Podéis encontrar locales o puestos callejeros con ofertas de comidas más saludables y con más personalidad. Eso sí, si es comida callejera, observad bien las condiciones higiénicas, no vaya a sentaros mal y os estropee parte del viaje.

Probar cerveza y vinos locales

La cerveza es un producto universal, que se puede consumir en casi todos los rincones del planeta. La hay tan variada que seguro que en cada país o ciudad a la que vayáis podréis elegir entre distintas marcas. Así que probad y comparad. Si no os gusta el sabor de esta bebida, también podéis probar otras opciones de la zona como vinos, sidras o zumos. La cuestión es sentarse en una cafetería o bar y disfrutar.

Dejarse tentar por el dulce

Es raro que los destinos no tengan un postre especial. Acercaros a las pastelerías del lugar y preguntad. Es más que probable que os sorprendan con varios postres que desconocíais y cuyos nombres e ingredientes os llamarán la atención. Además es un muy buen regalo para llevar a aquellos que no os hayan podido acompañar en el viaje.

Tapear

Si se viaja por España, no hay que dejar de tapear. De esta manera se puede probar una gran variedad de productos de forma amena y siempre acompañada de una buena bebida. Ir de tapas es casi obligatorio en algunas ciudades. Preguntad en la oficina de turismo sobre las principales calles de tapeo y pinchos para ir a los mejores locales.

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