Ricardo Buil, director de Centraldereservas.com, ha ofrecido una interesante entrevista en el  periódico El Diario del Altoaragón. Os ofrecemos a continuación el artículo completo en el blog. Si lo deseas, puedes leerlo también en la página web del  Diario.

“Cuando tienes conexión con la naturaleza, todo dentro de uno funciona mejor”


Ricardo Buil, en Aínsa.

Horizones cercanos. Ricardo Buil, el empresario tranquilo que normaliza los éxitos, aprende de los fracasos y establece el modelo de la Mejor Versión.

 

SABER vivir, tecnología e idiomas. Es la trinidad que ha santificado en su vida Ricardo Buil, promotor y alma de Central de Reservas, empresa que mantiene su ADN ainsetano pero que hoy está distribuida en 18 oficinas de 7 países. Casi 150 trabajadores con una cultura organizativa singular, personal e intransferible… si no fuera porque crece y diversifica con otro tridente irrenunciable: adaptación, adaptación y adaptación.

Todo empezó en la villa del Sobrarbe, con un niño que “comía poco y se movía mucho”, y que compaginaba sus estudios en el colegio Asunción Pañart con su ayuda en las granjas de su padre, ya con diez años. Así arraigó su apego a “una vida normal y natural”. El contacto con las vacas le propició equilibrio y creatividad, y de hecho su residencia transcurre todavía hoy entre Aínsa y Zaragoza. En la primera, mantiene sus amistades. En la segunda, proyecta desde 2006 su compañía al universo.

¿De dónde surgió su inquietud emprendedora? “El mundo empresarial es como las obras. Hay alguien que es promotor, tiene una idea, le gustaría hacer algo genial, y después necesitas constructores que lo pongan en marcha, arquitectos que lo definan, trabajadores que desarrollen todo y usuarios que quieran vivir en esa promoción. Dentro de todo eso, mi figura es la de promotor”. El que abrió su rumbo con Infopirineo y Different Travel, agencia de viajes de aventura que atrajo clientes a través de una web. “Cuando teníamos muchos clientes de hoteles, creamos una central de reservas y de forma progresiva fuimos avanzando y trabajando hasta hoy, adaptándonos al contexto, cambiando. Lo que empezó siendo una agencia de viajes de aventuras se acabó convirtiendo en una empresa de tecnología y luego en otra de reservas de hoteles.

En su evolución, sus orígenes son cruciales. “Cada vez creo más que, cuando tienes conexión con la naturaleza, todo dentro de uno funciona mucho mejor. La ciudad, queramos o no, es un medio artificial y hostil, y las personas no estamos hechas para vivir entre cemento, ruidos o polución. La vida en el medio rural, el contacto con la naturaleza, con los animales, con las plantas, respirar aire puro hace que funciones mejor a todos los niveles, y uno de esos es tu capacidad mental. Piensas más y mejor estando allí, y funcionas mucho mejor”. No ha perdido ese contacto y, de hecho, sostiene su actividad ganadera. Incluso se muestra optimista a pesar de los vaticinios. “Yo tengo una teoría y creo firmemente en ella, y es que va a volver mucha más gente al medio rural. Se necesita una serie de cosas, pero van a volver por calidad de vida, por seguridad, por conexión con el medio, por tener más tiempo para vivir…” En esa singladura colectiva, resta incluso trascendencia a un servicio tan sustancial como es la escuela. “Cada vez más va a haber una tendencia a que sea on line, que las clases del colegio las puedas recibir on line, que el niño no tenga que estar siempre yendo a ese espacio y formarse. Sí es cierto que interactuar con otros niños también es parte del aprendizaje, como el trabajo en equipo, pero hay súper profesores de informática que les pueden enseñar muchas cosas a través de Internet. Eso va a cambiar todo y va a permitir que la gente no tenga que irse a la ciudad para que su hijo vaya al colegio. Eso es muy importante y yo lo veo en mi empresa. Contratábamos a mucha gente en la ciudad, pero ahora contratamos a gente que se quiere quedar a vivir en su pueblo o en su ciudad”.

EL MODELO BETA COMPANY

Ricardo Buil es un torrente de ideas cristalinas, capaz de abrazar con su visión paradigmas impensables. “Nosotros hemos creado un modelo empresarial que se llama Beta Company, que es una compañía siempre en versión beta, que cambiamos a medida que el contexto no lo pide, dependiendo del tamaño, las necesidades de comunicación… Nos adaptamos a los nuevos contextos. Trabajamos así y funcionamos bien. Hay mucha tecnología on line. Lo que tienes que evaluar son los resultados del trabajo de cada persona. No tiene sentido fiscalizar el tiempo que estás trabajando sentado en una oficina donde te están viendo otras personas. Es decir, tú trabajas desde tu casa”.

Un alegato contra la rigidez impartida en escuelas de negocio, universidades y empresas, una apología de la adaptación que compatibiliza la diversidad geográfica y cultural de las personas que integran Central de Reservas, conocedoras de los gustos, las necesidades y las costumbres del consumidor local.

“LA MEJOR VERSIÓN”

Demandan estos conceptos otros específicos en la interrelación entre los “clientes internos”, su personal. Un entrenador nutricional para su salud y para disociar alimentos que favorecen la concentración frente a los que la penalizan, un preparador físico contra el sedentarismo, sesiones de yoga y mindfulness para la armonía personal en medio de la “polución” tecnológica. Y todo con una congruencia filosófica estructurada desde hace dos años: “La Mejor Versión. A nuestro equipo le decimos que damos todo eso y más, pero les pedimos que siempre vengan a trabajar con su mejor versión”. Si tienen cualquier problema o inconveniente personal o profesional, si desean adquirir por su cuenta formación específica, se asume una decisión: “Vete a casa, sigues cobrando igual, no pasa nada, no tienes que venir, tómate el tiempo que necesites y, cuando estés bien, vuelves y recuperas el tiempo como quieras. Esto ha cambiado muchísimo todos los parámetros. Lo que buscamos es que dentro siempre haya clima positivo, que significa que todas las personas que están dentro suman. Evitamos, por encima de todo, que haya gente que reste, e intentamos entender que nadie es imprescindible. De inicio tiene un coste también “destacadillo”, pero después por el contrario te hace mucho más flexible, mucho más dinámico. Y, por encima de todo, la libertad. Tú eres libre, tú eres tú. Vive tu vida y, cuando vengas, ven con tu mejor versión y danos lo mejor”.

La formación técnica obedece a las potencialidades de una herramienta como “Go to meeting”, que permite la interactuación sin necesidad de la condición presencial para reforzar los conocimientos en todas las áreas de la empresa. Busca “dar píldoras básicas, muy concentradas y que puedas utilizar día a día. Hoy en día, el éxito está en hacer algo concreto y muy bien, y añadirle tecnología. Tienes que estar conectado con ella, conocerla bien, saber las oportunidades que te genera, también las amenazas y al competencia, y saber moverte en ese contexto que cambia cada día”.

Dentro de la dificultad de buscar un cliente tipo en una actividad tan diversa y diversificada, precisamente Ricardo Buil abunda en el valor de la proximidad y confianza que “ayuda a vender” para combatir la feroz competencia de grandes compañías “con unas inversiones publicitarias enormes. Nosotros ponemos el producto y el precio lo más competitivos, trabajamos bastante bien, tenemos un servicio de atención al cliente 24 horas que nos funciona bastante bien”.

LA MITAD DE LOS PROYECTOS FRACASAN

La trayectoria no es regular ni rectilínea. En la empresa de Ricardo Buil también funciona el método de prueba-error. “Nosotros hemos trabajado durante muchos años, hemos tenido momentos de mucha miseria inicial y muchos problemas, luego momentos boyantes en que hemos tenido mucho dinero, hemos invertido siempre en el proyecto… Trabajamos en tecnología y no sé si nos equivocamos más que los demás o no, pero nosotros más o menos la mitad de los proyectos que iniciamos acaba siendo un fracaso. Antes los hacíamos durar mucho tiempo y ahora, cuando vemos que no van, los cortamos mucho antes”.

Y, sin embargo, lo concibe como un proceso de aprendizaje. “Hay una parte importante que te ha servido para aprender y al menos esos errores no los vas a cometer en la segunda versión que inicias. Hemos crecido mucho en personas, en oficinas, en equipos, pero para mí hoy la empresa es igual que el primer día. Y dices: ¿tienes una empresa grande, consolidada? No, tiene el mismo riesgo de desaparecer que cuando llevábamos un año”. Pero los fracasos son tratados “con máxima naturalidad y transparencia, ponemos todo sobre la mesa. Tampoco es cuestión de frustrarse ni damos latigazos a nadie por eso”.

De hecho, Centraldereservas.com “no es muy grande, pero es un bocado apetitoso para el sector. Sí, tenemos ofertas y posibilidades, pero tengo que decir que en el pasado estudiamos alguna pero ahora no estudiamos ninguna”. Por el contrario, su árbol empresarial ha agregado Reserving para el mercado internacional, Differenttravel.uk para Reino Unido, una línea de paquetes turísticos a la carta, una asesoría y consultoría para hoteles que ya gestionan directamente o Supersky, especializada en esquí en todo el mundo para agencias de todo el mundo”.

Aun con todo, respira a través de sus proyectos. “Al final, en la vida el dinero no lo es todo y es más importante disfrutar con lo que haces y mantener ese pulso del reto constante, que nunca existe monotonía, siempre hay algo nuevo. Que algo falla, no pasa nada, se tira y se empieza rápidamente al día siguiente. Esa ventaja que te da la tecnología de plantear algo bien y con un equipo moderado conseguir resultados es genial”.

En ese trabajo colectivo y armónico, con visión amplia y atención al detalle, se desenvuelve este empresario sobrada y merecidamente laureado. Conserva, eso sí, su capacidad “para abstraerme. Me adapto a un contexto y a otro”. Conversa con sus amigos en Aínsa, siempre, eso sí, que el tono “sea positivo”. No le gusta la tensión a este hombre tranquilo, porque “no tiene sentido consumir energía en algo que no puedes influir”. Su última lección de la entrevista.

Ricardo recoge Premio RSE Aragon