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Por qué viajar es bueno para la salud

¡Viajar es bueno para la salud! En esta época de listas, de capítulos de series, de tareas, parece que tener algo que hacer es necesario para mantenernos vivos. Y es totalmente cierto, por lo menos en lo que se refiere a tener en la cabeza un viaje que hacer.

La adicción a viajar hace que nuestra mente esté siempre cavilando cuál será nuestro nuevo destino. Nos hace ser curiosos y no estar quietos, nos hace ilusionarnos y no hay nada mejor para nuestra salud mental que tener sueños por cumplir.

Por éstas y muchas más razones, desde Centraldereservas.com creemos que la adicción a viajar es buena para salud. Y aún diríamos más: debería estar prescrita por los profesionales. ¿Convencido? Si todavía no lo tienes muy claro te lo explicamos en las siguientes líneas.

Viajar en pareja

Dopamina y endorfinas en la preparación del viaje

Durante la preparación del viaje comienza una sensación de nervios y adrenalina que hace que el cuerpo se sienta mejor. Hay que elegir destino. Si viajas con más gente es una excusa para quedar a tomar algo y mejorar así vuestra relación social. Una vez escogido el lugar hay que dialogar y empezar a leer y a curiosear. Esa motivación produce dopamina, una hormona que crea nuestro propio cuerpo y que nos hace sentirnos especiales.

Planificar el viaje desde casa

¿Qué es lo mejor en el sitio al que vamos? ¿Qué hotel debo coger? ¿Alquilo coche o llevo el mío? Comienzas a leer, a meterte en foros en internet, a ir a librerías, a mirar guías de viaje… Tu cerebro empieza a pensar y a recapacitar, ayudando a que no se oxide. Haces listas de lugares, hojas de presupuestos, llamas a personas que sabes que han estado allí… En fin que te mantienes activo y con una sensación única que hace flotar sobre una nube.

Los días previos sueltas endorfinas de felicidad. No queda nada para el viaje. No tendrás que trabajar en unos días y podrás dedicarte exclusivamente a ti y a los tuyos. ¡Qué placer sólo de pensarlo!

Cosas que meter en la maleta

Libertad, ejercicio y diversión: el viaje en sí mismo

Cuando comienza tu periplo tienes que estar alerta para que todo salga como has planeado. Tu cerebro se mantiene activo para no fallar en ningún paso. Si vas en coche tienes que tener el sentido de la orientación alerta al igual que si vas a un aeropuerto y tienes que encontrar la terminal o la puerta de embarque. También puedes optar en que otros se ocupen de esos y relajarte, dejándote llevar.

Si viajas a un país en el que el idioma que se habla no es el tuyo, también tienes que esforzarte por entenderte. Esto hace que tengas que superarte a ti mismo y que después te sientas bien contigo mismo cuando has logrado tu objetivo. Adaptarse a las circunstancias te harán más abierto y te permitirán disfrutar más de los destinos.

Durante tus vacaciones es normal que camines más de la cuenta, por lo que no echarás de menos el gimnasio. Estarás en forma con tus paseos ya sean por la arena de la playa, las piedras de la montaña, el asfalto de las ciudades o las baldosas de un museo. Si no estás acostumbrado, puede que tengas agujetas, así que lleva algún tipo de bebida azucarada para evitar su aparición.

viajar es bueno

Relax y ¡disfruta de un buen viaje!

Otra razón que hará que te relajes es que habrás conseguido alejarte de las precauciones y las tensiones del día a día. No tendrás que solucionar esos problemas que te quitan el sueño. No. Estás ahí para disfrutar. Nada más. Apaga el móvil y céntrate. Tu mente te lo agradecerá.

Y sobre todo estás ahí para disfrutar, así que déjate llevar por tus impulsos. Muchas veces en los viajes te sientes más libre. No piensas que vas a encontrarte a nadie que te conoce y rompes tus propias reglas, llevando esa camisa que no te atreverías a ponerte en tu ciudad o a bailar de esa manera tan divertida…

Rememorar las experiencias a la vuelta

Dicen que la clave de la felicidad es haber vivido experiencias que merezca la pena revivir una y otra vez en la memoria. Pues bien, en los viajes se experimentan situaciones de felicidad y fuera de la rutina que siempre se recuerdan con cariño. No sólo se piensa en las buenas, sino también en las malas. Éstas últimas que en muchas ocasiones causaron un problema durante el viaje en sí, después se recuerdan con cariño y risas. Se convierten en anécdotas que llenas horas de conversaciones.

Además si eres un adicto a viajar es probable que nada más poner el pie de nuevo en casa empieces ya a pensar en el próximo destino, así que… ¡comienza de nuevo el ciclo de emociones!

viajar es bueno

Y vosotros, ¿por qué creéis que viajar es bueno para la salud? ¿Nos lo contáis?

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