¿Piscina o playa? Una disyuntiva que seguro que se os ha presentado más de una vez si vivís en la costa o si veraneáis en un destino playero. ¿Qué preferís? ¿Combinar ambas? ¿Sólo una? Aquí van algunas ideas para que os aclaréis. Pero nuestro consejo es siempre que pudiendo disfrutar de los dos lugares, repartáis el tiempo y os bañéis tanto en el mar como en la piscina.

Playa o piscina

Si nos decidimos por la playa…

Arena

La playa es especial. El olor, el sonido… todo parece único. Tiene sus pros y sus contras. Un elemento destacado de la playa es la arena. Ésta puede ser muy molesta porque se queda pegada a la piel y puede producir picor o acompañarnos hasta casa, llenado los rincones de nuestro alojamiento de pequeños granos imposibles de eliminar. Esto es cierto, pero también es verdad que la sensación de hundir los pies en ella y de poder jugar, moldeándola es una experiencia muy positiva, que muchas veces nos retrotrae hasta nuestra infancia.

Agua

El agua del mar también tiene sus dos caras. Suelen recomendarla para problemas de circulación, pero a veces está sucia. Las algas incomodan y a las personas más escrupulosas les pueden dar repelús. Además, al ser salada si entra en los ojos, estos escuecen y puede provocar una sensación muy desagradable. Por otra parte, nadar en libertad es algo que no se siente en la piscina. Las diversión de la fuerza del mar, de las olas…

Colchonetas

Las colchonetas, por normal general, están prohibidas en la piscina. Sin embargo en el mar son bienvenidas. Es divertido enfrentarse a las olas y relajante tumbarse y dejarse mecer por el tintineo del agua. Pero, ojo, no vayáis a dormiros y terminéis a demasiada distancia de la orilla.

Resaca

La resaca del mar es peligrosa. Tened cuidado y vigilad bien los movimientos del agua, no vayan a arrastraros mar a dentro. Especial atención hay que tener con los niños, ya que son más vulnerables a la fuerza del mar. Por suerte, las playas cuentan con socorrista.

Si nos decidimos por la piscina…

Hierba

La mayoría de las piscinas están rodeadas de césped. Es cómodo y mucho más limpio que la arena. Eso sí también es más duro y puede estar ocupado por hormigas (cuidado si son rojas, que muerden). En muchas ocasiones, las piscinas cuentan con tumbonas. No desaprovechéis la oportunidad y ocupad una para tomar el sol.

Agua

El agua de la piscina no es natural. Está tratada con productos químicos, pero tranquilos no son perjudiciales para la salud. Si os entra en los ojos, no pasará nada, ya que suele ser dulce y no os molestará. Además, a lo largo del día el agua irá tomando la temperatura ambiente, por lo que siempre será agradable (a no ser que estéis en un lugar fresco).

Bar

Estos lugares suelen estar bien equipados y entre las instalaciones no suele faltar el bar a pocos metros. Si os entra la sed o el hambre, sólo tendréis que andar un poco para disfrutar de vuestro capricho.

Duchas

Junto al agua se sitúa una ducha. No estará tan lejos como en la playa, y podréis llegar en pocos segundos de la ducha al agua, acostumbrando así al cuerpo al cambio de temperatura.

Hotel Hilton Malta

Y vosotros, ¿elegís vuestro alojamiento teniendo en cuenta si tiene o no piscina? ¿Por qué?