Turismo de compras

Mercadillos para comprar el mejor recuerdo

Muchas veces al viajar, no llenar la maleta en exceso puede ser una buena idea y más si tenéis en mente ir a ciudades famosas por sus mercadillos. Os invitamos a un viaje por cinco mercados callejeros donde podréis descubrir pequeños objetos, que pueden ser un buen recuerdo de vuestra estancia. Podréis rebuscar para encontrar ropa, libros o antigüedades, que algún día fueron parte de la historia diaria de algún ciudadano y que desde ese momento se convertirán en parte de la vuestra.

Comencemos por el más cercano, Madrid. Hay gente que no concibe la ciudad sin su rastro. Instalado en pleno centro histórico desde 1740 no ha parado de crecer y de convertirse en cita obligada para todos aquellos que visiten la capital del país. Más de 3000 puestos ofrecen todo tipo de surtido. Desde libros, ropa, cerámica o antigüedades hasta pájaros o demás rarezas. Suele haber gran cantidad de público curioseando por los puestos, siendo las 11:00 la hora punta. Además, es una buena opción, dejarse caer por los bares y restaurantes de los alrededores para descubrir la gastronomía castiza de Madrid. A las 15:00 comienzan a desaparecer los vendedores y el jaleo se despide hasta el siguiente domingo o festivo. Podéis descansar entre rastro y rastro en uno de los muchos hoteles de la capital.

Un destino para amantes de las antigüedades es Milán. La ciudad de la elegancia y la moda también se ha dejado seducir por los mercadillos callejeros. El último domingo de cada mes (menos en julio) a lo largo del Naviglio Grande se disponen hasta 400 tenderos con auténticas joyas históricas. Muebles, lámparas, cuadros… Se puede encontrar de todo mientras se pasea por este barrio. Incluso cuenta con una página web oficial donde están colgados los nombres de todos vendedores con fotografías sobre lo que venden y las fechas de celebración del mercadillo. Aprovechando el paseo hasta allí se pueden visitar varias galerías de arte que se extienden en los alrededores o sentarse a disfrutar de un vino en alguno de los bares de la zona. También hay algunos hoteles situados en esa zona de la ciudad italiana.

No podía faltar en esta lista la Marché aux Puces, de París. El Mercado de las Pulgas de París es famoso por sí mismo. El mercadillo está abierto sábado y domingos de 9:00 a 18:00 y lunes de 11:00 a 17:00. Surgió en el siglo XIX, cuando se prohibió que los vendedores ambulantes ejercieran su profesión dentro de París. De esta manera se establecieron a las puertas de la ciudad. Desde entonces forma parte de la vida de los parisinos y de muchos turistas, que no pierden la ocasión, para quedar fascinados por los más de 2000 puestos que allí se encuentran. Merece la pena su visita y más aún si descubrís un auténtico tesoro capaz de viajar de vuelta a España con vosotros. La parada de metro dónde tendréis que bajaros es la de Porte de Clignancourt, o podéis buscar alojamiento en la zona.

Una ciudad con gran tradición de mercadillos es Berlín. Tanto es así que distingue entre varios tipos de citas. Por un lado están los Flohmarkt, donde se puede encontrar ropa, música de tiempos más modernos, y por otro los Trödelmarkt, similares, pero más caros. También existen los Kunstmarkt, de arte y artesanía, y los Antikmarkt, con antigüedades y elementos militares. El más famoso de todos es el Flohmarkt de Muerpark situado en el barrio de Prenzlauer Berg. El ambiente es agradable y no tiene un orden especial. Si os acercáis encontraréis bicicletas, libros, vinilos o ropa, entre otras muchas cosas. Lo mejor es su precio, puesto que es bastante económico. Además, en los alrededores, para descansar, podéis reponer fuerzas con una buena cerveza para seguir con vuestra visita en Berlín. Está abierto los domingos de 7:00 a 17:00 y la parada de metro es la de Eberswalderstr. ¿Por qué no buscar un hotel en la zona? 

Si hablamos de mercadillos, no nos podemos dejar la cuna de los mercadillos modernos, es decir, Londres. Nombraremos sólo uno de ellos, el que se sitúa en el barrio de Candem Town. Excéntrico, extravagante, vivo… son sólo unos de los pocos adjetivos que pueden definir el ambiente de ese barrio lleno de mercadillos callejeros. Todas las modas urbanas tienen cabida en sus aceras. Los locales y tiendas terminan por animar al paseante, que es seguro que no olvidará su paso entre los tenderetes. Para organizar vuestra visita os recomendamos que visitéis la web del barrio y decidáis qué queréis ver; y que reservéis un hotel cercano, para no tener que cargar con las bolsas por toda la ciudad.

Aunque no hayan aparecido en esta entrada no nos olvidamos que existen ciudades que tienen unos mercadillos navideños increíbles, pero eso lo dejamos para más adelante.

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