Bulgaria es un país a punto de dar el salto a lo turístico, así que si os apetece conocer la Bulgaria más auténtica es ahora cuando hay que viajar hasta este país balcánico para disfrutar de su personalidad eslava, por cuyo territorio han pasado a lo largo de los siglos diferentes pueblos, religiones y regímenes políticos, dejando todos ellos su impronta. Con la llegada de las líneas aéreas low cost es rápido y fácil llegar hasta este país, donde además de ciudades, dispone de paisajes y de una costa segura y cómoda, que atrae a aquellos que quieran disfrutar del sol y la playa en un lugar económico con buenas playas. Es un país de grandes extensiones, así que para que no perdáis el tiempo, os recomendamos qué no os podéis perder en Bulgaria.

Bulgaria

Sofía

La capital del país, Sofía, es una ciudad con personalidad. Se mezclan sus bloques comunistas, con las mezquitas y las iglesias bizantinas. Es una ciudad ecléctica en la que la belleza se esconde en los rincones y en el ambiente que se respira. Sofía puede servir de base para conocer otros lugares de Bulgaria. No obstante, por lo menos hay que dedicar un día a patearla para descubrir sus encantos. Uno de sus indispensables es la Catedral ortodoxa Alexander Nevski, que os sorprenderá por su tamaño. Es neobizantina y tanto por dentro como por fuera el color dorado os llamará la atención.

Bulgaria Sofía

El centro es pequeño, así que desde allí se pueden alcanzar en un corto paseo otros lugares interesantes como la mezquita Banya Bashi, la Casa de los Baños en donde hay que meter la mano en una de las fuentes para comprobar a qué temperatura sale el agua, el Teatro Ivan Vazov con su cuidada plaza, la escondida iglesia de Sveti Georgi, las ruinas de la antigua ciudad romana de Serdica, el Palacio Real, que hoy es un museo o el Mercado Central Hali, entre otros. La calle principal, donde no faltan los bares y restaurantes, es el Bulevar Vitosha. No obstante si se quiere algo más auténtico, sólo hay que pasear por los alrededores, ya que Sofía está llena de restaurantes, cuya comida no olvidareis.

Bulgaria, Sofía

Rila

El Monasterio de Rila es una de las instantáneas que se suelen elegir para ilustrar las guías de viaje de Bulgaria. Y no es de extrañar porque tanto su situación, entre las montañas llenas de vegetación del Parque Nacional de Rila, y su arquitectura colorida, la imagen se queda grabada. De hecho está considerado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Bulgaria Rila

Está a unas 2 horas y media de Sofía, así que es ideal para ir en el día. Se puede ir en coche o en autobús, siendo las carreteras buenas. Allí no se puede entrar con pantalones cortos ni camisetas de tirantes, así que se recomienda llevar ropa que cubra el cuerpo. Es un monasterio ortodoxo dividido en varias zonas. La iglesia es lo más llamativo con sus pinturas bizantinas y sus iconos en el interior. Hay más salas como las antiguas cocinas del monasterio o las celdas de los monjes ortodoxos. En el pueblo de al lado hay restaurantes donde se puede comer un rico plato de trucha pescada en el río. Además, es un buen punto de partida para realizar senderismo en el Parque Nacional de Rila.

Bulgaria Rila

Plovdiv

Es la segunda ciudad del país y quizá la que más encanto tiene. Su cercanía a Turquía y la influencia de los otomanos han dejado un arquitectura en su parte más antigua llena de casas de madera de colores animados y patios. Plovdiv hunde sus raíces en el Imperio Romano y por ello en su casco se descubren auténticos tesoros como los restos del circo o el impresionante teatro, donde a día de hoy en los meses de verano se representan actuaciones.

Bulgaria, Plovdiv

Igualmente imprescindible es su Museo Arqueológico, donde se ven auténticos tesoros tracios. Plovdiv será Capital Cultural Europea en 2019 y se prepara para ello. No dejéis de recorrer su zona peatonal, de tomar un dulce en su mezquita central o de ver el espectáculo de luces y sonido de la fuente de su parque principal. Asimismo es una ciudad con mucho ambiente, gracias a la existencia de un barrio que podría denominarse “hipster” llamado Kapana, donde en verano las terracitas llenan sus calles empedradas.

Bulgaria, Plovdiv

Varna

La costa de Bulgaria es un tesoro por descubrir. Sus precios y la calidad de sus playas de arena han provocado que cada vez sean más los turistas que se acercan hasta lugares como Varna para disfrutar de las características del lugar. Pero además de playa, Varna es la tercera ciudad del país y cuenta con un patrimonio que también merece la pena conocer. Destaca la Catedral de la Asunción, siendo el monumento más reconocible de la localidad. Es ortodoxa, así que no hay que dejar de entrar para ver sus iconos. Tampoco hay que dejar de visitar las termas romanas, el Museo Arqueológico, el Museo Nacional Naval o el Jardín Marítimo. Las playas están cuidadas, rodeadas de bares y restaurantes y tienen un gran ambiente cosmopolita, sobre todo en los meses de más calor.

Bulgaria, Varna

Recorrer en coche

Estas son las ciudades más conocidas de Bulgaria, pero si se va en coche, se pueden ir haciendo paradas en el camino para conocer otros lugares con gran encanto como es el caso de la hermosa ciudad universitaria de Veliko Turnovo, de la zona de viñedos de Melnik, de los monasterios de Rozhen y Bachkovo, del Valle de las Rosas, de Burgas… Y, por supuesto, no dejéis de probar su gastronomía, ya que además de barata, es abundante y muy sabrosa.

Bulgaria, Burgas