Será maravilloso, viajar hasta Mallorca… Si queremos emular la famosa canción, habrá que saber que la isla es mucho más que sol y playa. Para conocer Mallorca lo mejor es alquilar un coche y recorrer todos sus rincones. Si bien es cierto que hay zonas con bastante afluencia, también es verdad que se pueden encontrar auténticos tesoros escondidos en su costa. Para que la conozcáis bien hemos preparado esta entrada dedicada a los cinco imprescindibles de la isla.

Mallorca

Palma de Mallorca

Una parada obligatoria para cualquiera que ponga un pie en Mallorca es la ciudad de Palma de Mallorca, una urbe totalmente mediterránea en la que os espera una amplia oferta cultural, de ocio y de compras. El enclave más representativo de la ciudad es la impresionante catedral, que se levanta junto al mar, imponente. De estilo gótico resalta su rosetón que deja pasar la luz a su interior a través de más de 1.200 cristales y sus arbotantes en la parte externa. En verano es posible subir a sus terrazas desde donde se disfruta de una hermosa vista de Palma. Además de la catedral, se recomienda pasear por el casco antiguo de la ciudad a través de sus calles estrechas que llevan hasta la plaza Mayor; allí encontraréis cafeterías, restaurantes, tiendas… Otra zona recomendable para ver es El Born. Caminad por el paseo del mismo nombre para llegar hasta la plaza de las Tortugas que da paso a la avenida de Antonio Maura.

Para ver más patrimonio, otra idea es subir hasta el Castillo de Bellver. No os asustéis, pero el castillo está en lo alto. Podéis subir andando, pero tened en cuenta que la pendiente es pronunciada. Igualmente, para evitar el esfuerzo, podéis coger el autobús turístico. Dedicad también parte de vuestro tiempo a conocer el paseo marítimo y descubrir parte de su muralla, el Palacio Real de la Almudaina y la lonja. Y si lo que os gusta es el arte más contemporáneo, sabed que es posible visitar la Fundación de Joan Miró, donde se pueden ver obras del artista así como otros documentos.

Catedral Palma de Mallorca

Calas de ensueño

Existen en la isla un sinfín de calas, playas y recovecos creados por el paso del tiempo. Una de las más bonitas es la Cala Pi, a unos 25 kilómetros de Palma de Mallorca, en la localidad de Lluchmayor. Está enclavada entre acantilados de más de 30 metros de altura, lo que la convierte en un lugar muy especial. Sus aguas turquesas suman más puntos. Además, no tiene apenas desnivel por lo que los niños la pueden disfrutar al máximo.

Pero esta cala no es la única que puede presumir de un paisaje de ensueño. A lo largo de la costa nos vamos encontrando con otros puntos de gran interés como la Cala Antena y la Cala Gran (a unos 10 y 15 kilómetros de Portocolom, respectivamente); Cala Barques (a 7 kilómetros de Pollença); Sa Font de Sa Cala (a 2 kilómetros de Cala Ratjada); Cala Tuent (a 40 kilómetros de Sóller)… La lista es interminable, así que nuestro consejo es que visitéis el portal oficial de turismo de la isla dedicado a las playas. Además de una descripción de cada una de ellas, sabréis si disponen de bandera azul y os podréis informar sobre el oleaje y todos los detalles necesarios para pasar un día inolvidable.

Mallorca

Cuevas del Drach

Si pensáis que Mallorca es bonita por su exterior, esperad a conocer su interior. Su geología y las características de su terreno han provocado que bajo lo que se ve se escondan tesoros como las Cuevas del Drach, ubicadas a unos 60 kilómetros de Manacor. Éstas se pueden visitar desde 1935 y desde entonces han atraído a millones de visitantes que han quedado fascinados por su belleza. Hay que visitarlo de manera organizada. La visita dura aproximadamente una hora y media y en ese tiempo se recorren 1.200 metros. En el tour disfrutaréis de un concierto de música clásica y de un paseo en barca a través del lago Martel.

Hay que ir con un jersey haga la temperatura que haga fuera, ya que la temperatura media en su interior es de unos 21 grados y la humedad alcanza el 80%.

Cuevas del Drach. Mallorca

 

Alcúdia

Quizá es menos conocida, pero sin duda merece una visita. La Alcúdia es una de las localidades más bonitas de la isla. Se sitúa al nordeste de la misma, con un casco histórico que podréis recorrer a pie para conocer, entre otros lugares de interés, las diferentes murallas (medieval y renacentista), las puertas y baluartes de las murallas, la iglesia de Sant Jaume y la capilla del Sant Cristo; así como las casas (casals) del municipio. Una idea es pasear por el camí de Ronda, que corre paralelo a las murallas, y subir a las mismas para observar una bonita vista de la sierra de Tramontana.

Después de la visita, comed en alguno de sus restaurantes algún plato de gastronomía local para coger fuerzas, ya que aguarda otro lugar de gran interés: la ciudad romana de Pollentia. Era la capital de las Baleares en tiempos de la República y el Imperio Romano. Descubriréis los restos romanos más importantes de la isla visitando los vestigios que quedan del foro y del teatro romano. Igualmente, para conocer mejor el asentamiento romano, no dejéis de visitar el museo monográfico de Pollentia, localizado en el antiguo hospital del siglo XIV. Y, por supuesto, ya que estáis en la zona aprovechad para conocer parte del Parque Natural de S’Albufera y sus playas.

Puerto de Alcudia, Mallorca

Cap de Formentor

Acabamos el viaje de imprescindibles en el Cap de Formentor, al norte de la isla. Aquí acaba la sierra de Tramontana y se abre el Mediterráneo al frente. Si el día es suficientemente claro y está despejado adivinaréis el contorno de Menorca en el horizonte. Acercaros cámara en mano puesto que las panorámicas son increíbles.

Eso sí, tenéis que ser conscientes que para llegar hasta él, tendréis que enfrentaros a una carretera serpenteante, apta para los estómagos más fuertes. Este lugar ha atraído a grandes personajes de la historia como Charlie Chaplin, Winston Churchill o Scott Fitzgerald quienes pasaron estancias en el Hotel Formentor, un establecimiento de quilates con una gran historia detrás que sigue ofreciendo estancias únicas en unas instalaciones totalmente renovadas.