En un mundo en el que cada vez tiene más peso lo efímero, no es raro que proliferen hoteles temporales, que aparecen y desaparecen según la estación. Tampoco es extraño que los viajeros busquen experiencias nuevas, distintas, lejanas de lo común. Pues bien, ahora en pleno invierno, existe la posibilidad de alojarse en un lugar muy especial: hoteles de hielo.

Hoteles de hielo hotel Iglú Grandvalira Andorra

Este tipo de establecimientos nacen con fecha de caducidad por eso tienen una gran demanda y es aconsejable reservar con tiempo. Cada año son diferentes, incluso nos atreveríamos a decir que cada día son distintos, ya que están hechos de hielo y éste es mutable.

¿Os apetece conocer alguno de estos hoteles de hielo que se reparten por el mundo? Un aviso a navegantes: si eres muy friolero, mejor quedarte en casa. ¡Vamos!

Hotel de Glace, Canadá

Canadá es un país que relacionamos con el frío y no es para menos, ya que sus inviernos son duros. Aprovechando sus temperaturas se construye cada año desde 2001 un hotel elegante, situado a escasos 4 kilómetros de Quebec. Esta temporada abrió sus puertas el pasado 4 de enero y permanecerá en pie hasta el 26 de marzo.

Pero lo que más impresiona es su decoración, muy cuidada, que atrae no sólo a huéspedes, sino también a curiosos. Para los que deciden quedarse a pernoctar dentro de sus muros de hielo, les queda por delante toda una aventura nocturna. El establecimiento, con 44 habitaciones, dá la opción de alojarse en habitaciones dentro de un iglú, habitaciones temáticas e incluso habitaciones con chimenea y spa. Durante el día, desde las 9:00 hasta las 21:00, los clientes podrán hacer un montón de actividades en los alrededores o acceder al área de relax con spa y sauna. Además, atención, cuenta con una capilla hecha en hielo, donde se pueden celebrar bodas.

Kirkenes Snowhotel, Noruega


Otro país que pronto relacionamos con el frío es Noruega. Pues bien, en su parte más septentrional, casi en la frontera con Rusia, nos damos de bruces con el segundo hotel de nuestra lista. Se trata del Kirkenes Snowhotel que abrió sus puertas por primera vez en 2006 y desde entonces no ha faltado a la cita ni un solo año. El paisaje que lo rodea es un atractivo más que hay que sumar a la lista de razones por las que elegir este hotel de hielo. Organizan actividades para conocer los alrededores incluyendo una visita para acercarse a los animales que habitan en ese clima extremo, un tour con huskies o una jornada de pesca para capturar el famoso cangrejo de la zona. Tranquilos que aunque no los consigáis pescar, en el restaurante los podréis probar.

De vuelta al hotel, los huéspedes descubrirán 24 habitaciones completamente equipadas y con espacio suficiente para moverse en ellas. Igualmente cabe destacar que cada una de ellas está decorada con una temática diferente con esculturas únicas que las hacen muy acogedoras y especiales. Dentro, haga el tiempo que haga fuera, siempre se está a cuatro grados bajo cero, así que hay que ir con un pijama grueso.

Hotel of Ice, Rumanía


Es curioso que cuando pensamos en hoteles de nieve, seguro que a muchos de vosotros nunca se os habría ocurrido pensar en un hotel de hielo en Rumanía. Pues sí, existe y tiene un gran éxito desde el año 2005 que empezó a ser una realidad. Se localiza en la zona de los Cárpatos, en las Montañas Fagaras, cerca de Sibiu, y ofrece una experiencia completa. Este año la temporada comenzó en diciembre y, como cada estación, el paisaje dio la materia prima necesaria para levantar este hotel de hielo.

En cada ocasión el establecimiento cuenta una historia que se lee a través de las esculturas y muros que lo conforman. En esta temporada, la temática está dedicada a Europa. Aparte de las habitaciones dispone de un bar de hielo donde tomar una copa y de un restaurante de hielo, donde disfrutar de una comida reconfortante. Si se quiere pernoctar, el hotel ofrece a sus huéspedes trece habitaciones de hielo con camas de matrimonio y cuatro habitaciones en iglús. Las camas están hechas de grandes bloques de hielo preparados con mantas, pieles y sacos de dormir. La temperatura media está entre los dos grados y los dos grados bajo cero. Es curioso que, al igual que el primero de los hoteles de esta entrada, dispone de una iglesia donde se pueden celebrar bautizos y bodas, entre otros sacramentos.

Iglú Hotel, Grandvalira, Andorra


No hay que irse muy lejos para disfrutar de un hotel de esta características. Por suerte, la estación de Grandvalira ofrece también entre su amplia oferta la posibilidad de alojarse en un hotel de hielo. Éste se construye cada año y está muy demandado, ya que alojarse en él resulta muy divertido. A los clientes los van a buscar al edificio de la Escuela de Esquí de Gray Roig y desde allí los llevan al hotel en una máquina pisanieves.

El iglú hotel de Andorra, situado a 2.350 metros de altura, pone a disposición de sus clientes cinco iglús, esculpidos por auténticos artistas de la nieve, residentes en Andorra. Los iglús tienen capacidad de hasta seis personas (son compartidos, pero también se pueden contratar para una estancia privada). Están equipados con sacos de dormir que procuran una velada calentita a quienes duermen en ellos y eso a pesar de que la temperatura media en su interior es de cero grados. El hotel dispone también de baño compartido, zona de spa con sauna, ducha e hidromasaje y un área con bar y restaurante. Para completar la estancia se organizan múltiples actividades como paseos con raquetas, mushing, clases de esquí y de snowboard, entre otras.

Elijáis el hotel que elijáis, lo que tendréis que llevar en vuestra bolsa es un buen abrigo, calzado impermeable y muchas ganas de pasarlo bien.