Según el último ranking de destinos más visitados del mundo Francia vuelve a ser el país preferido para viajar. En 2016 se contabilizaron 83 millones de visitas. Si bien es cierto que ha sufrido un descenso respecto al año anterior, sigue dominando la lista y la encabeza una vez más. Y es que su territorio tiene una vasta oferta turística para todos los públicos. Dispone de grandes ciudades, rincones campestres, paisajes, monumentos, parques temáticos para niños y… ¡mucho más! ¿Qué tiene Francia que la hace tan especial? Vamos a intentar descubrirlo y comenzaremos nuestra visita con sus lugares más visitados.

Lugares más visitados de Francia

Como no puede ser de otra manera empezaremos en París. ¿Quién puede resistirse a ella? La ciudad del amor, de las artes, de las luces… Perderse por sus calles es una de las mejores cosas que se pueden hacer, ya que cada barrio tiene su propia personalidad. Por supuesto, otro gran foco de atracción son los museos, ya que cuenta con algunos de los mejores del mundo como el Museo del Louvre, el Museo de Orsay o Centro Pompidou, entre otros muchos. Igualmente, dispone de monumentos internacionalmente conocidos como la Torre Eiffel, Nôtre Dame o el Arco del Triunfo.

A todo ello hay que sumar, además, que está a un paso tanto del Palacio de Versalles como de Disneyland París, dos lugares indispensables de Francia. Para poder disfrutar bien de este destino es recomendable pasar al menos una semana,aunque no hay que descartarlo para escapada en pareja, puesto que París es considerada como la ciudad más romántica del mundo.

En Normandía aguarda otro de los monumentos más vistos del país. Nos referimos al Mont Saint-Michel. Se estima que cada año se acercan a observar el fenómeno de las mareas unos 2,5 millones de personas, muchos de ellos peregrinos que buscan la espiritualidad. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. En esta región también esperan los paisajes de la Costa de Alabrastro, con sus impresionantes acantilados (destacan los de Etretat), así como los pueblos pequeños y singulares como Fécamp, donde hay que visitar el Palacio Bénédictine.

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Otra ruta que suele atraer a un gran número de viajeros es la que recorre el Valle del Loira, en la que los visitantes descubrirán nada más y nada menos que 21 castillos que se integran en el paisaje junto al río del mismo nombre. Entre todos ellos os esperan algunos como el castillo de Cheverny, en el que se inspiró Hergé para que fuera el Castillo de Molinsart de Titín; el castillo del Clos-Lucé, donde vivió el mismísimo Leonardo da Vinci o el impresionante castillo de Chaumont-sur-Loire, que alberga el Festival Internacional de los Jardines, de finales de abril a mediados de octubre.

Igualmente, otro punto de peregrinaje con una gran afluencia es la ciudad de Lourdes, donde se apareció la virgen a una niña en una gruta, que a día de hoy es un lugar de veneración. Cada año se acercan hasta allí miles de peregrinos para recoger el agua que mana de la fuente, a la que se le suponen poderes sanadores.

No nos olvidamos de un rincón muy especial, sobre todo para los amantes de la adrenalina: los Alpes. En invierno se cubren de nieve y se desempolvan los telesillas para que miles de esquiadores puedan deslizarse por sus colinas. Aquí se ubica el Dominio de los 3 Valles, más de 490 kilómetros repartidos en 330 pistas. Asimismo en esta región, los viajeros podrán observar el Mont-Blanc, una de las cimas más altas de Europa con sus 4.810 metros de altura. Para ello, una opción si no se está en forma, es subir al Pico del Midi desde donde se puede coger un teleférico para observar, desde varias terrazas, unas hermosas vistas panorámicas.

Un país lleno de rincones

Pero Francia es mucho más que sus indispensables. Cada región es única y ofrece un tipo de turismo diferente. Muy cerquita de España, se puede visitar el País Vasco Francés, un territorio con gran personalidad que nos ofrece desde practicar deportes acuáticos en sus aguas, sobre todo surf, a disfrutar del encanto de sus localidades que combinan una mezcla de tradición con tiempos más modernos. Hay que hacer una parada en San Juan de Luz, lugar donde se casó Luis XIV, y por supuesto no hay que dejar de ver Bayona y su catedral y si apetece hacer algo más arriesgado, una visita al Casino de Biarritz podría ser perfecta.

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Para los que busquen un destino tranquilo, donde poder sentarse en una terraza a disfrutar del atardecer con una copa de vino, quizá les interesen otros enclaves de Francia como la Provenza. Allí esperan Saint Rémy de Provence, Aix en Provence, Avignon y Nîmes, localidades pequeñas con una larga historia detrás. Pero además, dispone de una gran riqueza natural, materializada en sus campos de lavanda junto al Mont Ventoux. En la Provenza, además, podemos encontrar un paisaje muy curioso que nos recuerda al Gran Cañón del Colorado, pero de pequeñas dimensiones. Se trata de los alrededores de Rustrel, una estampa a la que merece la pena hacer una escapada para conocer sus cascadas y grutas. En este mismo sentido, Borgoña ofrece unas vacaciones tranquilas donde conviven naturaleza y patrimonio. Los vinos son una gran atracción en todas sus facetas. No sólo se pueden probar, sino que también se puede conocer cómo se elaboran, conocer dónde están las vides, sus peculiaridades… Otra sugerencia es recorrer Borgoña en barco a través de sus canales para obtener una visión diferente de la región de los vinos.

Si lo que se quiere es hacer turismo urbano, además de su capital, Francia cuenta con otras grandes urbes, quizá menos conocidas, pero que esperan con un rico patrimonio. Sorprenden lugares como Burdeos, Toulouse, Marsella y Lyon, donde se descubre el aroma francés en cada esquina y se puede convivir con sus vecinos y probar su gastronomía.

Estos son sólo algunos lugares que hacen de Francia, el país más visitado del mundo. Pero tampoco hay que olvidar que cuenta con más zonas igualmente atractivas como Alsacia, la Costa Azul, Córcega, la Bretaña

¿Cuál es vuestro rincón de Francia preferido? ¿Nos lo contáis?

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