En pleno corazón de Castilla La Mancha se localiza una ciudad con un gran encanto: Cuenca. Este municipio conserva en su casco y alrededores una importante muestra de patrimonio histórico y arquitectónico que se combina con su gastronomía y la comodidad de recorrer sus calles a pie. Cuenca es una escapada perfecta para cualquier época del año, una ciudad en la que pasar un fin de semana inolvidable.

Cuenca

Alejémonos del tráfico y pongámonos calzado cómodo que nos permita andar sin resbalones y que cuide nuestro pie. ¿Por qué? Porque Cuenca es una localidad que hay que conocer a ras de suelo, caminando por su casco, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y es que en su trazado, lleno de cuestas con suelo de piedra, nos encontraremos edificios de gran belleza como la Catedral de Cuenca, por donde vamos a empezar nuestra visita. Es el primer edificio que se levantó en Cuenca tras la Reconquista y su fachada es su principal seña de identidad, aunque debido a diferentes avatares de la historia, la que se conserva hoy en día es neogótica y data del siglo XX.

Cuenca

Tras visitar la Catedral, aprovechando que estamos a la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad, en el que se levanta el Ayuntamiento, un edificio barroco de época de Carlos III, nos plantaremos en medio para observarla con detenimiento. Es una de las plazas con más encanto de Cuenca gracias a sus casas de colores, al Convento de las Petras y a su forma irregular, casi trapezoidal. Atravesando los arcos de debajo del Ayuntamiento, llegaremos a la calle Alfonso VIII, en la que habrá que fijarse para observar la Casa del Corregidor y la Casa-Palacio de los Clemente Aróstegi, dos casonas del siglo XVII que quedan aproximadamente a la altura de la escalera de la Plaza del Carmen. Además, por los alrededores de la Plaza Mayor, encontraremos un gran número de bares donde tomar algo para coger fuerzas de cara a los paseos que os aguardan por Cuenca.

Pero si tenemos que resaltar algo de Cuenca son sus Casas Colgadas, el monumento más característico de la ciudad. Son unas viviendas construidas directamente sobre la Hoz del Huécar. Las primeras tienen sus orígenes en el siglo XV y, por suerte, a día de hoy se puede entrar en tres de ellas. Dos de ellas, las Casas del Rey, acogen la exposición permanente del Museo de Arte Abstracto Español. Así que no hay excusa para no entrar a ver qué se siente dentro de una Casa Colgada. La tercer casa, la Casa de la Sirena, albergaba un mesón. Un buen lugar para ver las Casas Colgadas de Cuenca es el puente San Pablo, de hierro y madera, que data de principios del siglo XX. Se localiza sobre la hoz del Huécar y allí, no os resistiréis a sacar el móvil o la cámara para inmortalizar la panorámica. Ya que estáis en ese punto, cruzad el puente para alcanzar el Convento de San Pablo, un edificio del siglo XVI que impresiona por su propia arquitectura, pero también por las vistas de Cuenca. A día de hoy, es aquí donde se ubica el Parador Nacional de Turismo.

 Cuenca

Respecto a construcciones también hay que conocer en el barrio de San Martín, los Rascacielos de Cuenca. Se puede acceder a ellos desde la calle Alfonso VIII. Se les llama así porque eran edificaciones en los números impares de la calle antes citada que contaban con tres o cuatro pisos en esa calle, pero que si se miran desde la zona de la hoz del Huécar, pueden llegar a tener diez alturas. Son considerados como los primeros rascacielos de la historia, puesto que se levantaron en el siglo XV, de ahí radica su importancia.

Senderos en Cuenca

La ubicación geográfica de esta capital de provincia permite a los viajeros combinar un turismo cultural con uno deportivo y es que en los alrededores se pueden realizar varias rutas a pie en plena naturaleza. Destacan los paseos que se pueden dar por las orillas de los ríos Huécar y Júcar. Son sencillos y dan una imagen de la tranquilidad del lugar en el que se combina la mano del hombre con la acción de la propia naturaleza. Hay rutas señaladas. Lo mejor es preguntar en la Oficina de Turismo de Cuenca qué camino es el más recomendado, dependiendo de nuestra forma física y el tiempo que le queramos dedicar.

Cuenca

Y una excursión que hay que hacer sí o sí es la que lleva hasta la Ciudad Encantada, un paraje en los alrededores cuya magia os sorprenderá. Se localiza en la Serranía de Cuenca y allí observaréis cómo el paso del tiempo y la erosión del agua han creado curiosas formas pétreas que despiertan la imaginación del caminante. Hay algunos muy reconocidos como el Tolme. No obstante, hay muchos más que os animamos que descubráis. Para llegar allí hay que ir en coche y en el camino no hay que dejar de parar en el Ventano del Diablo, un mirador de una gran belleza. En la Ciudad Encantada, a la que hay que pagar por entrar, accederéis a un recorrido circular sencillo que se puede recorrer en una hora y media aproximadamente.

Esto es solo un pequeño ejemplo de todo lo que Cuenca tiene que ofrecer. A ello se suman sus museos, sus restaurantes y sus pueblos de alrededor. ¿Cuándo reservamos alojamiento?