Pequeños paraísos alejados de las grandes aglomeraciones. Las calas son pequeños refugios donde disfrutar de la naturaleza, la calma y el mar. El disfrute es doblemente maravilloso si se hace en pareja. La complicidad de compartir un escenario único con la magia del mar de fondo es una experiencia para recordar. Hoy os proponemos que viajéis hasta las islas para extender vuestras toallas en la arena o guijarros de una cala. ¿Venís?

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Mallorca atardecer calas

Dejad el móvil en el hotel o el apartamento. Llenad un capazo con toalla, chanclas, gafas de sol, crema solar, un tentempié y agua. ¿Preparados? Pues vayamos a nuestra primera cala. Para ello habrá que volar o navegar hasta Mallorca. La Cala Torrent de Pareis, en plena costa de la Tramuntana, es una playa de cantos rodados y agua transparente. La cala, situada en la desembocadura del Torrent de Pareis, se enclava entre dos paredes verticales que la acogen en su estado natural. Para llegar podéis ir en coche por una carretera llena de curvas (si os mareáis no olvidéis la biodramina) y aparcarlo en Sa Calobra. Desde allí, hay 10 minutos caminando. También se puede ir en barco desde Soller. ¿Por qué hacer el camino? Por el turquesa de su agua, y sus formas abruptas. Un consejo: id a primera hora de la mañana para evitar el tráfico en la carretera y encontrar la tranquilidad total en la cala. Para dormir, Soller es una buena opción.

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Hablando de turquesa no podemos dejar de visitar en la isla de Menorca la Cala Macarelleta, una de las más conocidas debido a lo atrayente de su agua. Se puede practicar nudismo sin problema. Es una cala de postal por la belleza que desprende y quizá os suene porque una famosa marca de cervezas nacional rodó un anuncio de verano sobre su arena blanca. Para llegar sólo se puede hacer desde Cala Macarella, que está aproximadamente a 25 minutos en coche desde Ciutadella. Desde Macarella hay un pequeño paseo hasta Macarelleta. A veces hay bastante ocupación, por lo que es mejor ir entre semana. Si necesitáis un refrigerio volved a Cala Macarella, ya que ahí hay un chiringuito para refugiaros del sol. Una buena base para conocer la isla es Ciutadella.

Sin salir de las Baleares, espera la isla de Formentera, con lugares como Caló des Mort. Este pequeño paraíso se ubica entre Es Ram y Platja des Migjorn. Es una cala casi virgen con forma semicircular (de sonrisa, dicen) con agua cristalina y escars (para pequeñas embarcaciones). Bañarse en sus aguas es todo un placer, como también lo es quedarse sentado en la orilla hasta el atardecer, entonces os podréis dar un baño de colores. La cala sólo tiene 70 metros y desde allí se pueden hacer excursiones por senderos.

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Cambiemos de latitudes y viajemos hasta Canarias. En la pequeña isla de El Hierro la tranquilidad os espera en espacios como la playa Muellito de Orchilla. Es una diminuta cala de 10 metros por 10 metros, con muy poca ocupación. Este espacio está protegido y conserva su estado natural. Aquí se ubica el Faro de Orchilla, el más occidental de toda Europa. ¿Queréis disfrutar juntos del lugar que se consideraba como el fin del mundo durante varios siglos? Podéis recorrer la isla porque hay varios rincones que merecen la pena como la casi desértica Playa Puerto Naos, donde el silencio y las vistas de los acantilados os esperan. Podéis alojaros en Frontera.

 

Por último, acabaremos nuestra ruta de calas en Lanzarote, en la solitaria playa El Pozo. Tiene muy baja ocupación y recibe a sus bañistas con su arena negra. Para alcanzarla hay que hacer senderismo por Los Ajaches desde Playa Quemada, el camino dura más o menos unos 30 minutos. No os olvidéis el agua, ya que en El Pozo no hay servicios. Estaréis vosotros, las gaviotas, el mar y quizá algún aventurero más.

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