En pleno Maresme, a una distancia equidistante tanto de Barcelona como de Girona, se localiza Calella, presumiendo de una ubicación privilegiada para disfrutar del sol y la playa, lejos, pero cerca de las principales ciudades de Cataluña. Cuenta con unas playas e infraestructuras hoteleras que aguardan durante todos los meses del año a que los viajeros lleguen desde todos los rincones de Europa para darles vida y llenarlas de toallas y buen ambiente.

Calella Barcelona

Para relajarse al sol, los usuarios podrán elegir entre tres playas diferentes: la playa de las Rocas, la playa del Garbi y la playa Grande. La primera zona es la más tranquila. Son varias calitas, más concretamente cuatro (Rocapins, la Vinyeta, Cala d’en Pere y la Roca Grossa), rodeadas de rocas y cuya agua transparente nos invitan a sumergir nuestro cuerpo desde los pies hasta la cabeza. Es la zona más calmada de Calella, donde se siente la naturaleza y el paisaje envuelve a los bañistas desde que ponen un pie en la arena. La zona de Cala d’en Pere está pensada para que los usuarios nudistas puedan tomar el sol y disfrutar de la jornada lejos de los textiles.

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Diferente es la playa de Garbi, situada frente a la principal zona hotelera de la ciudad, por lo que la afluencia es alta, sobre todo, en los meses de más calor. Dispone de Bandera Azul y de Bandera Q de Calidad que atestiguan lo que comprueban año a año los bañistas: que es una playa a la que no le falta de nada. De hecho, en verano existe hasta un programa de actividades y propuestas de ocio para que los que vayan hasta allí no paren. Este lo lleva a cabo una empresa que ofrece desde cursos de vela, a actividades para empresas de team building sin olvidar otras opciones como montar en la divertida banana acuática. También en esta playa hay una zona de juegos, ideal para los peques de la casa a partir de los 4 años, llamada Mar Aventura Sports Park. En el área se pueden encontrar igualmente más zonas para la diversión como 2 campos de fútbol playa, 9 campos de volley playa y una cesta de basket. Y para reponer fuerzas, nada mejor que dejarse caer por su chiringuito y tomarse una cervecita reconstituyente o un refresco fresquito, a gusto del consumidor.

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No obstante, la playa principal, es Playa Grande, que coincide con el Paseo Manuel Puigvert, en el mismísimo centro de Calella, un paseo lleno de árboles que dan sombra, ideales para resguardarse del sol cuando más aprieta. No faltan los campos para la práctica de deportes, los restaurantes a pie de arena, la vigilancia y los chiringuitos. Asimismo destaca una zona con servicios públicos adaptados a personas con problemas de movilidad, que consta de lavabos, duchas y sillas anfibias para poder bañarse en el Mediterráneo. Esta playa también cuenta con Bandera Azul.

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En Calella se pueden hacer planes lejos de la arena. Uno de ellos es visitar el faro de la localidad desde donde las vistas son muy recomendables. De hecho, es un buen lugar para hacernos una foto de recuerdo de nuestras vacaciones en la costa mediterránea. La vista es especialmente bonita al atardecer, pero habrá que ir antes para poder visitar el Centro de Interpretación del Faro de Calella, donde muestran una exposición permanente en la que explican la importancia de estos edificios en la navegación y, además, cuentan más secretos del mar y de Calella, cómo el que explica el significado que tenían los toques de campana de la iglesia de localidad para los marineros.

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Otro lugar bien curioso que nos aguarda en Calella está dentro del Parc Dalmau, un jardín en el que además los peques de la casa podrán deslizarse y dar rienda suelta a su energía en el parque infantil. El espacio del que os hablamos es un refugio antiaéreo, que se puede visitar. Se construyó durante la Guerra Civil española para resguardar a la población local de los ataques y bombardeos desde los aviones. Está dotado de una galería de más de 70 metros que se puede recorrer entera. Ya que estáis cerca, a la salida, acercaros al Mercado Municipal para ver en los mostradores los ingredientes típicos de la cocina catalana. Igualmente, otro monumento que os llamará la atención son Las Torretas, dos torres de comunicación óptica de finales del siglo XX.

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Para los que disfruten haciendo senderismo existen varias rutas, que les pueden gustar. Una muy popular es la Ruta de la Ardilla, que transcurre entre palmeras datileras y plataneros, un paseo fresquito, dentro del Parc Dalmau. Otro, discurre alrededor de la zona de Las Torretas, donde hay un mirador al que merece la pena ir caminando para ver a los cormoranes al sol, posados en las rocas de la orilla.

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Rica vida nocturna

Calella es una de esas localidades a las que uno puede ir para pasárselo bien por la noche. En Calella hay un gran número de bares y discotecas de todos los ambientes, capaces de ofrecer desde jazz, a música chill out, sin olvidar los éxitos del verano y la mejor música electrónica. El ambiente es internacional y no es raro ver grupos de jóvenes europeos que se divierten en la zona.

Además, durante el día, hay que aprovechar las plazas y las terrazas que pueblan los rincones de la población para tomarse un rico vermú de mediodía, una tradición en la zona que engancha, sobre todo, si es acompañado de un plato de frutos secos o de unas olivas verdes. Y si lo que apetece es terracear cuando cae el sol, nada mejor que tomar un helado con las primeras horas de oscuridad del día.

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