En verano tomar el sol es una de las principales actividades de muchos viajeros. Los hay que lo hacen de manera esporádica, pero también existen aquellos que son adictos al vuelta y vuelta. Cuidarse la piel es esencial para la salud, así que lanzamos estos consejos para proteger tu piel y también para que te cundan las horas al sol.

Crema de sol de más a menos, pero siempre crema

Primer mandamiento: No salgas de casa sin ponerte crema. En verano hasta para dar un pequeño paseo es recomendable protegerse la piel con crema solar. Las zonas más delicadas como la cara requieren de especial cuidado. Cada persona necesitará una protección mayor o menor, dependiendo también del tipo de piel que tenga. Igualmente a medida que avanza el verano puedes ir disminuyendo de protección factor 50 a protección factor 20 (nunca menos). Si dudas, pregunta en tu farmacia y ellos te aconsejarán sobre qué productos son mejores para ti.

No seas rata a la hora de extender la crema

Aunque se gaste pronto, no escatimes a la hora de repartir la crema por tu cuerpo. Mejor que sobre que no que falte. Hay que perder tiempo para extenderla y no dejarse ningún rincón sin protección. Echa buena cantidad en la mano y ponte manos a la obra. Para aquellas zonas a las que no llegas pide ayuda. Igualmente echa un ojo al número de horas de protección que te da el producto que estás usando y cada X horas vuelve a ponerte una nueva dosis de crema solar.

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Hidratar la piel cada día

Asimismo, una vez haya acabado tu exposición al sol, debes hidratar tu piel. Para ello no es necesario comprar las mejores cremas hidratantes del mercado, sino aquellas que se adapten a tus características físicas. No está de más llevar siempre uno de esos botes en el bolso o en el coche.

Bañadores que dejen poca marca

Unido a lo anterior, si buscas un bronceado uniforme, elige bañadores y prendas que dejen gran parte de tu cuerpo al descubierto. En las playas puedes hacer topless si eres mujer, así que no te cortes y hazlo. Asimismo es aconsejable usar siempre bañadores del mismo corte para evitar parecer una cebra.

Cubrirse bien la cabeza y hacer pausas

Es una parte esencial, así que para evitar mareos y otros disgustos, un pañuelo o una buena gorra la mantendrán a la sombra. De vez en cuando también hay que mojarla para refrescarse. Así que aprovecha si tienes una ducha, una piscina o el mar cerca para ir haciendo pausas en tus sesiones de baños solares.

Protección de la vista

A veces muchos no recaemos que proteger la vista es igual de importante que el propio cuerpo. Así que si vas a tomar un baño de sol, asegúrate que tu vista también va a tener una buena barrera protectora. Para ello hazte con unas gafas de sol de óptica o de un lugar que te de garantías. Comprarlas por la calle o en locales no especialistas puede provocarte heridas en la córnea. Igualmente, si vas a tomar el sol y quieres evitar que te quede la marca de las gafas en la cara, escoge unas pequeñas con una montura mínima.

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Evitar las horas centrales del día

Como en todo, el sentido común es la principal herramienta para luchar contra los peligros. Tomar el sol es un riesgo si no lo hacemos bien. Por eso hay que saber que hay horas en las que el astro solar es especialmente peligroso. Éstas van desde las 12:00 a las 16:00, así que evitadlas. A esa hora se está mejor en un chiringuito, en el sofá de casa o echándote una rica siesta veraniega. También, depende de tu tono de piel. Las personas pálidas es mejor que eviten el sol de 12:00 a 18:00.

De sesiones cortas a sesiones más largas

A medida que avanza el verano es probable que tu piel se vaya acostumbrando, así que empieza con sesiones más cortas, de 15 minutos por ejemplo, y ve ampliándolas poco a poco.

Ante cualquier mancha en la piel acudir directamente al médico

Si de repente aparece una mancha extraña en tu piel, por favor, ve directamente al médico. Es probable que no sea nada de nada, pero mejor que vigilen su forma. La prevención y la vigilancia son básicos para la piel.

Beber agua para evitar disgustos

El sol puede producir sensación de resaca. ¿Por qué? No nos damos cuenta y poco a poco nos vamos deshidratando. Así que es esencial llevar siempre encima agua para poder beber y no castigar a nuestro cuerpo. Si quieres algo fresquito, colócate cerca de algún bar donde poder comprar agua fresca.

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Alimentos que ayudan al bronceado

Para lograr ese bronceado de 10, hay que tener sus trucos. Uno de ellos se encuentra en la alimentación, puesto que hay ingredientes que ayudan a conseguirlo. Además, estás de suerte porque todos ellos son bien sabrosos. Destacan aquellos que tienen vitamina A como el melón, el melocotón o el mango. Igualmente un clásico es la zanahoria, que podéis comer cruda con un poquito de hummus como aperitivo. También hay que sumar a esta lista alimentos ricos en carotenoides como el tomate, las espinacas o el brócoli.

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