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Turismo en Los Angeles y Hollywood, un viaje de cine

08 de septiembre, 2010

Los Ángeles…también llamada por los lugareños L.A, antes de visitar esta ciudad hay que saber que, teniendo una extensión habitada (de punta a punta) de cien kilómetros –algo así cómo la longitud que la comunidad autónoma de Navarra tiene de norte a sur- habrá que hacer tres cosas: no dejarse el carnet de conducir en casa, alquilar un coche nada más poner un pie en el aeropuerto y, seguidamente (o antes, si es posible) comprar un plano de carreteras. Si deja de hacer alguna de estas cosas, el viajero que llegue a Los Ángeles estará irremisiblemente….perdido. ¿Necesita algunos datos para convencerse? Aparte de que no se suele ver a gente paseando por las calles –ya se sabe: donde fueres, haz lo que vieres) y que apenas exista transporte público, aquí hay calles que tienen más de dieciocho mil números, veinte millones de coches circulan por sus calles, siete aeropuertos operan en su área de influencia. O sea, que sólo conduciendo un coche, será posible recorrer esta megaurbe de cuatro millones de habitantes que, fundada por los españoles, en 1781, con el nombre de Pueblo de Nuestra Señora de los Ángeles, combina lo mejor del sueño americano…con alguna de sus sombras. Sea cómo fuere, L.A ofrece una magia impregnada de increíbles rascacielos, cinematográfico glamour, hermosas playas…y muchas, muchas actividades para hacer sólo o en compañía. ¿Damos una vuelta?

Las raíces de Los Ángeles hay que buscarlas en el barrio que dicen El Pueblo –y en su calle más antigua, Olvera Street- lo mismo que el espíritu emprendedor y aventurero de sus habitantes hay que buscarlo en la estación de tren Union Station, un edificio que aún conserva el aire de cuando fue construido, allá por los años 30. La estética mediterránea de la estación, compuesto de palmeras y una cegadora luz blanca, nos permitirá saber que, en el fondo (y no tan en el fondo) las costas de California y del Levante español se parecen mucho…pero que mucho, mucho.

Después de esto -visitas casi obligadas- ya podrá uno dejarse llevar por el resto de la ciudad. Esta segunda parte de la visita permitirá, por ejemplo, saber que en Los Ángeles hay interesantes museos cómo el Getty –además de por ver obras de arte, habrá que ir aquí para fotografiar las impactantes vistas que desde allí se obtienen-; el MOCA, dedicado al arte contemporáneo; o el muy interesante La Brea Tar Pits, museo arqueológico que expone los fósiles de los animales del cuaternario que se hundieron en un pantano cercano.

Una de esas cosas que el viajero tiene apuntada, al salir de casa, y que dice Qué hacer, será ir a conocer el trozo de litoral angelino en el que se rodó la serie Los Vigilantes de la Playa. Bueno, pues esta playa es la de Santa Mónica. Es posible (en realidad, casi seguro) que no nos crucemos con Pamela Anderson, una de las vigilantes pero, en todo caso, si merecerá la pena acercarse hasta allí y dar un paseo por el espigón, donde hay un decadente y hermoso parque de atracciones de principios del siglo XX. Cerca de allí, House of Blues, un lugar imprescindible con actuaciones en directo cada día y un ambiente de lo más agradable. Un consejo: que el aspecto exterior del edificio, con pinta de casa vieja y descuidada, no sea un impedimento para entrar. Es pura estética cinematográfica, pues, en realidad, se trata de un edificio inaugurado hace muy pocos años. En la zona hay variedad de pequeños y buenos restaurantes japoneses. Elegir cualquiera de ellos es, casi, apuesta segura.

Y para terminar, una de cine

Paseado The Walk of Fame (El paseo de la Fama) y buscada la estrella de nuestro actor/actriz preferida –sin duda, estás son los cinco kilómetros y medio de calle mas limpias del mundo-, lo suyo sería apuntarse a alguno de los tours que, en microbús, recorren los barrios de Beverly Hills en pos de las mansiones de los rostros y cuerpos famosos del celuloide. Uno de estos guías, de nombre Ferry Laine, quiso ser actor, no lo consiguió y puso en marcha una de las primeras líneas de microbuses. Aunque es casi imposible tener éxito en la misión, si existiera alguna posibilidad de ver, en carne y hueso, a Britney Spears, Nicholas Cage o Halle Berry…. Laine es el hombre que puede hacer realidad ese deseo.

Si, las estrellas de la pantalla está aquí, pero…alguien se ha preguntado porqué el cine está aquí. LA respuesta es fácil. A comienzos del siglo XX, la licencia del cinematógrafo la tenía un avispado negociante de Nueva York… a quien había que pagar cada vez que se hacía uso del invento. Hartos, los empresarios del cine, decidieron buscar un punto del país en el que no tuvieran que pagar….y en el que el tiempo fuera lo suficientemente bueno cómo para rodar todo el año –hay que tener en cuenta de que, en la época, todos los rodajes se hacían en exteriores-. California tenía ese clima…y Hollywood uno de los pocos lugares del estado con hoteles…así que, hasta aquí se vinieron. ¿Alguien se anima a seguir el rastro de aquellos pioneros?.

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  1. Nacho
    Miércoles, 8 de septiembre de 2010 a las 10:38 | #1

    Los Angeles es una ciudad que impresiona al Europeo por ser un concepto de ciudad completamente distinto al que estamos acostumbrados. El coche se hace tan necesario como el respirar y las distancias son inabarcables. Los Angeles no tiene un centro. El Downtown es un lugar dónde los locales sólo acuden si trabajan allí, pero no es un lugar de esparcimiento. Son varios los “centros” distribuidos por la ciudad.

    Tal vez no sea la ciudad más atractiva de EEUU para el visitante europeo, pero sí la que marca la verdadera diferencia entre el modo de vida “americano” y el modo de vida “europeo” que sí tienen otras ciudades como Nueva York, Boston o incluso San Francisco.