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Entradas Etiquetadas ‘Adictos a viajar’

Hábitos para adictos a la montaña

23 de junio, 2017

Si eres de los que cuando empieza a lucir el sol piensas en las excursiones que vas a poder hacer por la naturaleza eres uno de los nuestros: un adicto a la montaña. Hay rasgos inequívocos que te delatan. Puede que también vayas a la playa, pero tu pasión está a gran altura. Si aún dudas sobre tu necesidad de ser un montañero cada vez que puedes, echa un ojo a esta lista de hábitos. Si te reconoces en ella, puedes considerarte un auténtico amante de las alturas.

No viajas a países sin montañas

Cuando planificas un viaje siempre intentas ir a algún lugar donde haya montañas para poder hacer alguna excursión por sus senderos. Los países llanos no entran en tu lista de los Top 10 a visitar antes de morir. Piensas que puede ser muy aburrido un paisaje sin variación de altura. Por eso cuando te preguntan sobre cuál es tu destino favorito sueles decir países como Suiza, Nepal, Perú

Tienes calzado para la montaña para ti y todos tus compañeros

Si abres tu armario, una gran parte del espacio lo ocupan las diferentes botas y zapatillas de toda tipología. Por una parte tienes botas que protegen todo el pie, luego zapatillas de descanso y por supuesto sandalias o zapatillas para meterte en el río. Pero, además de tenerlas, sabes qué calzado necesitas en cada excursión a la que vas, incluso eres de los que terminas prestando zapatillas a los que no acostumbran tanto a salir a la montaña.

La página de la AEMET es tu página de inicio

El tiempo en la montaña es esencial. Salir con unas condiciones extremas, tanto de calor como de frío, puede resultar muy peligroso. Igualmente, las tormentas son muy traicioneras, por lo que siempre consultas la página de la AEMET antes de salir. Sabes la probabilidad de lluvia que os espera en cada excursión. De hecho es tu página de inicio, así cada día, aunque sea laboral, sabes qué tiempo está haciendo en tu paraíso.

Camping, un lugar para el relax

No todo el mundo es capaz de dormir tan bien en un camping como tú. Te adaptas al medio, sabes en qué lugar hay que colocar la tienda para que el sol no te despierte antes de hora. Asimismo, conoces la distancia perfecta a la que tienen que estar los baños, la cafetería y el restaurante. Así, si los necesitas, puedes acceder a ellos y el resto del tiempo no te molestan.

Montas las tienda de campaña en cuestión de segundos

Como estás acostumbrado a dormir en plena naturaleza eres capaz de montar la tienda de campaña en pocos minutos y de recogerla en el mismo tiempo. Un récord que deja alucinados a tus vecinos en los campings. Sueles tener más de un saco de dormir y dependiendo de la temporada llevarás uno u otro.

Tu coche, tu tesoro

Ir a la montaña requiere disponer de un vehículo propio. Un automóvil da la libertad necesaria para recorrer todas las carreteras comarcales para descubrir las rutas más espectaculares. Por eso tu coche es tu tesoro. Te lleva donde quieres ir, tienes libertad de movimiento. Sin él dependerías de los demás para subir a la montaña y eso puede llegar a ser muy frustrante para ti.

Consultas los mapas de la ruta antes de salir

Has caminado y tienes una gran experiencia en la montaña por eso eres capaz de reconocer todas las señales de los senderos GR, así que no te pierdes. Además, eres precavido y siempre te informas antes de salir de las rutas y por ello llevas un mapa encima o en el móvil. No te vas a perder.

El móvil, a tope de batería

A veces, aunque hayas tomado todas las precauciones necesarias antes de emprender la marcha, puede suceder que te pierdas o tengas un accidente, en ese caso un móvil te puede salvar la vida. Por eso siempre que sales a la montaña lo llevas al 100% de batería y evitas usarlo para cosas sin sentido. Siempre avisas a alguien de la ruta que vas a hacer, para que en el caso de que no regreses, puedan dar la señal de alarma.

Los libros de aventuras en la montaña pueblan tu biblioteca

Entre los libros de tu biblioteca física o virtual sobresalen en número los dedicados a expediciones de montaña, ya sean de hechos históricos como de hazañas más contemporáneas. Tampoco faltan las guías de excursiones por niveles y las guías de viaje.

Conoces el nombre de todos los picos

Quizá es porque lo hayas leído en algún libro de tu biblioteca o porque lo sepas de tantas veces que has ido a los lugares, pero sueles ser la típica persona que ya desde lejos va avisando a todos los compañeros de excursión de cómo se llaman cada uno de los picos del contorno. Sabes sus nombres, su altura y los caminos para subir a ellos.

Amas los deportes de aventura

En casi el 99,9% de los casos, los amantes de la montaña adoran los deportes de aventura que se pueden realizar en la misma. Escalada, rafting, barranquismo… ¿Cuál es el tuyo?

Hábitos para adictos a la playa

16 de junio, 2017

Hay rasgos y costumbres únicas en cada ser humano, sin embargo, hay algunas otras que se repiten en aquellos que comparten una pasión en común. Los adictos a la playa no pueden evitar realizar determinados rituales cada vez que llega la temporada de verano. ¿Quieres descubrir si eres un adicto a la arena? Comprueba si estos hábitos entran dentro de tu comportamiento.

  • No te importa madrugar para coger el mejor sitio

Hay que tener siempre el mejor lugar para colocar nuestros bártulos. Para aquellos que buscan el sol, hay que tener una plaza en la que dé de lleno durante horas. Para los que quieren colocar sus sombrillas, hay que encontrar un terreno llano, en el que sea fácil colocar la sombrilla y al que el agua no llegue rápido. Lo ideal es colocarse cerca de la orilla, pero no demasiado. Si eres un adicto a la playa, lo tendrás perfectamente estudiado. Incluso tendrás un croquis en la cabeza sobre dónde colocarte. Y si para conseguir ese sitio hay que madrugar, eres capaz de hacerlo, aunque después regreses al hotel o al apartamento a dormir un poquito más.

  • Llevas siempre el bañador en el bolso o en el maletero del coche

Nunca se sabe cuándo vas a poder darte un baño, así que en verano siempre llevas una bolsita de plástico dentro del bolso o en el coche con el bañador. Quizá no te hayas planteado un día de playa, pero si la rutina te regala media hora, eres capaz de cambiarte al estilo de Superman, y ataviarte con un bañador para remojarte aunque sea los pies.

  • Te da igual que sea invierno, otoño, primavera o verano

Sea la estación del año que sea si se presenta la oportunidad de pasar un día en la playa, la aprovechas y es que cualquier rayo de sol es un rayo de esperanza para sacar la toalla y pisar la arena. En las temporadas más frías tienes estudiado el pronóstico del tiempo para saber los fines de semana más proclives a que haga bueno, al igual que en primavera y en otoño. De hecho es posible que hayas salido alguna vez en algún directo del telediario de fondo cuando presentan noticias de los primeros baños de temporada.

  • Crema solar y gafas de sol, listos para el abordaje

Al igual que el bañador, otro indispensable entre tus objetos personales es la crema solar. Sabes que sin ella no puedes salir de casa y es que eres consciente de los beneficios, pero también de los peligros del sol. Seguramente tengas en el armario cremas de diferente gradación y las vayas cambiando a medida que avance el verano. Otra señal de que eres adicto al sol de la playa es que un bote te dura menos de un mes. Asimismo, siempre llevas encima las gafas de sol, otra protección a la que no renuncias nunca cuando vas a la playa.

  • Conoces el nombre de los camareros del chiringuito

Eres tan asiduo que es probable que cada verano traces amistad con los camareros de los chiringuitos de la playa. A lo largo de la temporada, incluso te servirán lo que quieras sin que sea necesario pedirlo. Ir cada día es lo que tiene.

  • Evitas la hora punta del paseo por la orilla

Otra actividad a la que estás enganchado es a pasear por la orilla. La sensación de la arena mojada bajo los pies y el agua corriendo entre los dedos te encanta. Eso sí, esta actividad está muy solicitada y muchos bañistas, especialmente de la tercera edad, aprovechan determinadas horas del día para dar su paseíto. Como buen parroquiano del lugar, ya tienes estudiados los horarios de los paseos, así que sabes a qué hora encontrarás menos transeúntes en el camino.

  • Respeto al medio ambiente

Amas la playa, así que la respetas y la cuidas. Nunca dejas basura y a veces hasta recoges los desperdicios que dejan los demás. Te enfadas cuando ves que alguien tira un papel al suelo y eres capaz de recriminárselo. La playa es un paraíso que hay que mantener limpio e impoluto.

  • El dinero justo

Aunque es probable que nunca te hayan robado, siempre llevas un monedero con el dinero y la documentación justa. Te gusta disfrutar y no preocuparte demasiado de las pertenencias. También es probable que dejes a alguien pendiente de tus cosas mientras te bañas. No tiene porque pasar, pero los cacos hacen su agosto en las playas.

  • Llevas dos toallas

Si no eres de los que se seca al sol, es probable que lleves dos toallas encima, una para secarte tras el baño y otra para tumbarte. Así evitas que la arena se pegue a la toalla y después a tu cuerpo, ya que a veces puede resultar un incordio. Aunque si eres un adicto a la playa, seguro que conoces todos los trucos para que la arena no te moleste y llegas al apartamento o al hotel sin un solo grano encima.

  • Preparas los mejores tuppers para pasar el día entero en la arena

Quizás las primeras veces no acertaste sobre qué comida llevar para pasar un día en la playa. Pero con el paso del tiempo sabes qué alimentos resisten mejor un día entero. Has aprendido de las madres que llevan sus tortillas de patatas y ensaladas, pero quizá has innovado con algún plato frío. Una pequeña nevera es tu gran aliada.

¿Cumples con alguno de estos rasgos? ¿Echas de menos alguno más? ¡Cuéntanoslo!

Y no olvides calcular cuánto tiempo te queda para irte de vacaciones. Seguimos buscando Adictos a Viajar