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Picos de Urbión, senderismo allá donde el Duero nace

22 de septiembre, 2010

Repartida entre las provincias de Soria y Burgos, la Reserva Nacional de Urbión esconde algunos de los parajes más hermosos de la vieja Castilla… cómo podrían ser el propio nacimiento del río Duero, cuyas aguas brotan a las afueras del pueblito soriano de Duruelo de la Sierra (cómo a una hora de distancia de Soria capital). Se llega hasta allí circulando por la carretera N-234, la misma que sirve para acceder hasta Castroviejo, un espectacular monumento de piedra, tallado por la propia naturaleza en paciente tallar de millones de años y que viene a ser, aún cuando sus dimensiones sean más pequeñas, un paraje muy similar a la más celebre Ciudad Encantada de Cuenca. El resultado del caprichoso trabajar de hielo, agua y viento resulta sencillamente único. Desde allí mismo se puede tomar un sendero que lleva hasta el mismo circo de la Laguna Negra, el vertiginoso despeñadero de las Águilas…Lo mejor, antes de comenzar a caminar, es asomarse al mirador habilitado en Castroviejo y hacerse, desde allí mismo, una idea de conjunto del paraje que se va a visitar. Si hay suerte, y el día es despejado, se podrá ver hasta la misma cumbre del Moncayo.

Desde el mismo paraje de Castroviejo –hay un parking, allí mismo, en el que se puede dejar el coche- comienza un sendero que sube hasta el Pico Urbión. Pero desde aquí son cuatro horas de caminata y la dificultad media. Lo mejor, si no se confía demasiado en las fuerzas propias, será acceder a la cumbre desde Laguna Negra, un bello paraje natural (a tan sólo 50 kilómetros de Soria y a 2000 metros de altitud) al que se llega por una carretera local que, en distancia de 18 kilómetros, sale de la localidad de Vinuesa. Antes de seguir, conviene decir que los palacios de Vinuesa, lo mismo que las casonas de mampostería y piedra de la cercana Covaleda, bien merecen un paseo

Desde el aparcamiento a la laguna hay unos doscientos metros de sendero enlosado y con barandilla de madera. El color oscuro de las aguas, más el marco de piedra y pinares en la que se encuentra este embalse natural hará las delicias de aquel que, prevenido, haya ido hasta allí con la cámara de fotos. Por algo muchos sorianos llaman a esta zona la Pequeña Suiza

Desde allí, hasta el pico, por un sendero balizado, habrá que contar con tres horas y media (entre subir y bajar). Cuando se baje de nuevo al llano, seguramente con hambre acumulado por la caminata, no faltarán especialidades culinarias que descubrir en los restaurantes y mesones de la zona: carne de cordero, embutidos, migas de pastor, jabalí…

La heroica Numancia

A las afueras de la capital de la provincia, el viaje por la zona quedaría incompleto sin visitar Numancia, un pueblo celtíbero que, después de resistir un asedio de años, por parte de los romanos, acabó por suicidarse (en este caso, además, incendiando el poblado) antes de entregarse a los romanos.

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